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En Francia descargar una película es ya equiparable a cometer un homicidio. ¿Nos estamos volviendo locos?

 

La lucha contra las descargas de contenidos protegidos con derechos de autor se intensifica en Europa. Descargar una película con copyright a través de redes de intercambio de archivos en algunos países empieza a ser considerado un acto delictivo que podría incluso llevar a prisión a quién lo realice.

Webs como Nación Red o ADSLZone se hacen eco de la última noticia respecto a persecución de usuarios de redes de descarga de internet. A petición de la cada día más poderosa industria cultural, la descarga de archivos y el compartirlos con el resto de usuarios (aunque sea sin ánimo de lucro) se quiere endurecer todo lo posible la legislación en países europeos contra este tipo de prácticas.

Reino Unido o Suecia son algunos de los países donde se persigue con fuerza a los usuarios de estas redes bajo la amenaza de desconexión y fuertes multas. Precisamente en el país escandinavo se ha dado uno de los últimos casos de un internauta enfrentándose ante la Justicia. Según informan en Torrentfreak Se trata de un joven de 15 años al que se le acusaba de descargar 24 películas de Hollywood a través de BitTorrent. En este caso el juez no ha condenado al usuario al no considerar éste descargando a los archivos contribuía a difundirlos entre el resto de usuarios.

Sin embargo no todos son buenas noticias. Esta sentencia está muy lejos de lo que se propone en Francia para aquellos acusados de infringir la propiedad intelectual descargando este tipo de contenidos. En el país galo, donde se aplica la llamada Ley Hadopi, se señalan hasta 3 años de prisión y 300.000 euros de multa para aquellos ciudadanos que infrinjan el copyright a través de la Red.

Esto supone en la práctica que descargar estos contenidos equivaldría en cuanto a penas de prisión, y siempre según su propia legislación, a otros actos delictivos del calibre de un homicidio, amenazar de muerte en repetidas ocasiones por escrito, incitación al suicidio, robo, fugas de cárcel, entrar al colegio portando un arma o difundir por Internet cómo fabricar bombas entre otras. Incluso la pena es mayor que si el ciudadano comete acoso para conseguir favores sexuales,allanamiento de morada o realizar proposiciones sexuales a menores usando medios de comunicación electrónicos.

¿Acabará España implantando esta persecución al usuario? ¿Hasta qué punto es proporcional este castigo con el delito cometido? ¿Nos estamos volviendo todos locos?

|Vía Numerama