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Los anuncios de la asamblea de Movistar o cómo reírse de los usuarios.

eganame

Estamos asistiendo estos días a la nueva campaña publicitaria de Movistar en la que se puede ver como un grupo de alegres vecinos entre bromas cariñosas y guiños al amor, a la amistad e incluso a Twitter, establecen (que no proponen) en amables asambleas participativas, los precios que en el futuro van a pagar a la muy comprensiva Movistar por sus servicios. Todo ello por supuesto con votaciones a mano alzada en la más pura demostración de democracia real para el consumo que se ha visto desde los tiempos del Juramento del Juego de Pelota.

No vamos a entrar ahora a valorar si frivolizan o no con el sospechoso parecido a las asambleas del 15-M, algo que ya se ha discutido en la prensa en artículos como éste. Sin embargo como consumidores y como usuarios de los servicios de Movistar desde los tiempos de la insigne Telefónica si que nos sentimos insultados. Muy insultados

Y nos sentimos insultados porque todos recordamos los tiempos en que desde todos los sectores de los consumidores de telefonía de este país, encabezados por la Asociación de Internautas, se pedía a voz en grito una tarifa plana para las lamentables conexiones a internet que nos ofrecían por entonces. Sin haber mejorado demasiado en cuanto a calidad, en aquellos años (mediados y finales de los 90) se pagaba además de por la conexión, por cada minuto de llamada al operador que te diera acceso a la red. Y a unos precios desorbitados para los pobrísimos 56 k que con suerte obtenías en tu módem.

Durante aquellos años y auspiciados por un vergonzoso monopolio que les permitía hacer cuanto y como quisieran con los usuarios, Telefónica exprimió cuanto quiso su posición de poder sobre el mercado de las  telecomunicaciones. Haciendo un poco de historia recordamos cómo con la expansión de conexiones a internet que se produce a finales de 1997 crece la preocupación por las abusivas tarifas telefónicas y las agrupaciones de usuarios se multiplican. En agosto de 1998 el Gobierno de entonces aprueba una subida espectacular de estas tarifas que penalizan las llamadas de larga duración y, por tanto, a los usuarios de Internet.  Para intentar mitigar los efectos negativos de las movilizaciones que por entonces comienzan a surgir, Telefónica presenta unos planes de descuento que son considerados como un insulto por la Comunidad Internet. El remedio fue peor que la enfermedad… Varias agrupaciones de usuarios e incluso una ONG ( FrEE, GTP, PLH y PTP ) deciden coordinar sus acciones y nace así la ya referida Asociación de Internautas.

Muchos recordamos perfectamente las insultantes palabras de la diputada Ana Mato en febrero de 1999 diciendo que la red telefónica se saturaría con una tarifa plana; o cuando en octubre de 1998, Guillermo Fernández Vidal, directivo de Telefónica, se permitió el lujo de afirmar en el Senado que “el inglés es el gran problema de Internet en nuestro país y no las tarifas que son justas“; o cuando Arias-Salgado afirmó en el Congreso en noviembre de 1999 que la tarifa plana era técnicamente imposible… y tantas y tantas otras.

Todos los que recordamos ahora aquellas luchas y aquellos atropellos reiterados, y sobre todo impunes, nos sentimos hoy profundamente insultados cuando nos quieren hacer creer que Movistar establece sus tarifas, descuentos y promociones, escuchando directamente la voz del “pueblo llano” y que lo que tenemos, telefónicamente hablando, es exactamente lo que pedimos. Hoy, que además, seguimos pagando el ADSL hasta 108 euros más caro que el resto de Europa.

Venga, por favor, que nos conocemos.