Arturo Pérez-Reverte sobre el Toro de la Vega

Hoy ha tenido lugar el vergonzoso y cobarde acto que -bajo la excusa una vez más de la tradición- tiene lugar cada segundo martes de septiembre en la localidad vallisoletana de Tordesillas. Pocas plumas como las del escritor Arturo Pérez-Reverte expresan mejor la repugnancia que produce a cualquier persona normal un acto cobarde como este, protagonizado por una turba de verdadera chusma enfurecida. Así que hoy, sin más preámbulos, reproducimos por su interes de forma íntegra el texto que les dedicó hace algún tiempo y que lamentablemente no pierde ni un solo ápice de actualidad año tras año.

Se me han cabreado unos vecinos de Tordesillas porque el otro día califiqué de chusma cobarde a la gente que se congrega cada septiembre para matar un toro a lanzazos mientras la junta de Castilla y León, pese a las protestas de las sociedades protectoras de animales, mira hacia otro lado y se lava las manos en sangre, con el argumento de que se trata de una tradición y un espectáculo turístico. No sé si es que los llamara chusma o los llamara cobardes, o las dos cosas, lo que pica el amor propio de mis comunicantes. El caso es que se dicen «lanceros de Tordesillas, y a mucha honra», y preguntan cómo yo, que alguna vez he escrito que me gusta asistir de vez en cuando a una corrida de toros, me atrevo a hablar así de lo que desconozco, o sea, de «un duelo atávico y mágico, un combate de la bravura contra la inteligencia, un ritual de valor y de bravura que se celebra desde tiempo inmemorial». Exactamente eso es lo que dicen y lo que preguntan. Así que, con el permiso de ustedes, se lo voy a explicar. Despacito, para que me entiendan.

Amo a los animales. Por no matarlos, ni pesco. Tengo un asunto personal con los que exterminan tortugas, delfies, ballenas o atún rojo. También prefiero una piara de cerdos a un consejo de ministros. Creo que no hay nada más conmovedor que la mirada de un perro: mataría con mis propias manos, sin pestañear, a quien tortura a un chucho. Sostengo que cuando muere un animal el mundo se hace más triste y oscuro, mientras que cuando desaparece un ser humano, lo que desaparece es un hijo de puta en potencia o en vigencia. Eso no quiere decir, naturalmente, que caiga en la idiotez de algunas sociedades protectoras de animales que dicen que cargarse a un bicho es un acto terrorista. Incluso, como apuntaban mis comunicantes, cada año voy un par de veces a los toros. Cada cual tiene sus contradicciones, y una de las mías es que me gustan el temple de los toreros valientes y el coraje de los animales nobles. Es una contradicción -tal vez la única, en lo que tiene que ver con los animales- que asumo sin complejos; y sólo diré, en descargo, que nunca me horroricé cuando un toro mató a un torero. Al torero nadie lo obliga a serlo; y a cambio de jugarse la vida, gana dinero. Si no murieran toreros, cualquier imbécil podría estar allí. Cualquier cobarde podría dárselas de matador de toros. Cualquier mierdecilla podría justificar por la cara, sin riesgo, su crueldad y su canallada.

Yo he visto matar. Con perdón. Matar en serio. He visto hacerlo de lejos y de cerca, a solas y en grupo, y me he formado ciertas ideas al respecto. Una de ellas es que degollar y cascar tú mismo, cuando toca, forma parte de la condicion humana; y que son las circunstancias las que te lo endiñan, o no. También tengo una certeza probada: muy pocos son capaces de matar cara a cara, de tú a tú, jugándosela sólo con su inteligencia y su coraje, si alguien no les garantiza impunidad. Recuerdo a verdaderas ratas de cloaca, incapaces de defender a sus propios hijos, enardecerse en grupo y gallear, pidiendo sangre ajena, cuando se sentían respaldados y protegidos por la puerca manada. Conozco bien lo miserable, cruel y violento que puede ser un individuo que se sabe protegido por el tumulto. También leo libros, vivo en España, conozco a mis paisanos, y sé que para linchar y apuñalar por la espalda, aquí, somos unos artistas. Lo hacemos como nadie. Por eso, que media docena de tordesillanos, o más, se quejen porque a estas alturas de la feria me asquea lo del toro de la Vega y me cisco en los muertos de los lanceros bengalíes, me tiene sin cuidado. Lo dije, y lo sostengo. Llamar combate, torneo y espectáculo de épica bravura a miles de fulanos acosando a un animal solitario y asustado, y después tratar de héroes a una turba enloquecida por el olor de la sangre, que durante media hora acuchilla hasta la muerte al toro indefenso, refugiado en un pinar, y que luego salga la alcaldesa diciendo que «el combate fue rápido y ágil», y que el Aquiles de la jornada, o sea, el cenutrio que le metió el primer lanzazo, alardee, como el año pasado, de que «el toro estaba a la defensiva y se escondía en los arbustos, así que era difícil alancearlo», es un sarcasmo, una barbaridad y una canallada. Se pongan como se pongan. Al menos, en las plazas de toros el animal tiene una oportunidad: empitonar a su verdugo, de tú a tú. El consuelo, tal vez, de llevarse por delante al cabrón que lo atormenta.

Así que, por mi, todos los heroicos lanceros de la Vega pueden irse a hacer puñetas.

 

| Texto propiedad de Arturo Pérez-Reverte y reproducido según los términos legales establecidos por éste.

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14 Comentarios

  1. Que gran razón llevas Arturo…

  2. Totalmente de acuerdo. No encuentro nada de arte, ni cultura, ni muchísimo menos valentía en el hecho de que un montón de «machitos» torturen hasta la muerte a un alma asustada.

  3. Ramon B. Sanz

    D. Arturo, suscribo de plano y en su totalidad cada una de las palabras de su escrito de mas arriba. Y, con vd., me avergüenzo de tantas y tantas cosas -cada vez más- de éste país que ya desconozco y que en modo alguno es mi España de mi alma.

  4. Marta T

    Pues poner como excusa «Al menos el toro en la plaza tiene 1 posibilidad entre mil de matar al torero» también me parece una absurda tontería. El animal sigue asustado como el Toro de la Vega, y se le mata por mero placer, como al Toro de la Vega. Bien podría el de la Vega llevarse algún lancero por delante, como su hermano de plaza. Cierto que avisa que es una contradicción, así que se guarde su opinión para cuando la tenga formada. Que es muy fácil querer llamar la atención queriendo criticar por criticar, cual Attention Whore.

  5. Angel

    Comparto con todos esa repugnancia a hacer mal y subrir a los animales por diversion, seria bueno recibiesen una leccion de igual calibre a la que hacen todos los de ese pueblo, seguro que si recibiesen ese trato y tortura se arrepentirian de ese horror.

  6. Rebeldia

    De acuerdo contigo como siempre salvo en una cosa… muchos toros en las plazas entran como entran… no en perfectas condiciones… pero bueno, es solo un pequeño apunte. Un saludo, Arturo, y a ver si nos vamos a hacer puñetas todos y dejamos este mundo tranquilo de una vez.

  7. José Soriano

    Sr. Pérez-Reverte de nuevo ha sabido poner el punto sobre la i. Ahora bien discrepo en el tema del toro en la plaza. Para empezar allí el animal támpoco tiene salida; el griterio de la gente me lo imagino como si estoy en el centro del circo romano y de las gradas oigo sonidos fuertes y extraños, debe de asustar; para terminar recordarle que el toro sangra y pierde concentrado hemático, por lo tanto más débil según se hacerca su final. Por eso algunos antes de tiempo ya buscan el amparo de la barrera para morir. Soy enfermero y támbien he visto la muerte, no en zona de guerra. Si se mirará a los ojos de cualqueir ser vivo que va a morir se apreciaría más la vida.
    Tiene mucha razón matar cara a cara debe de ser muy difícil y duro; en manada todos somos algo.

  8. Alh-Mu

    Mas claro que el agua ! aunque la verdad molesta , casi siempre a los necios , que tienen menos luz que una bicicleta.

  9. mc

    Completamente de acuerdo D.Arturo, es más sabiéndole un hombre de acción me atrevería sugerir que alistase un grupo de celtíberos contrarios a esa tradición que tanto nos esclaviza; para repartir en la villa misma ,una mano de hostias a quien se osa llamar valiente lancero. seguro que en respeto a la tradición cainita que nos asola surgirían legión de paisanos dispuestos a hacer pagar tamaña crueldad. Un saludo

  10. lydia

    yo estoy en contra del toro de la vega pero no veo la diferencia con una corrida de toros en la q el animal es sacado a un lugar estraño con un monton de personas gritando y para colomo lo primero q le clavan es una lanza para despues marearlo con un trapo y insertarle varias banderllas cuando el valiente al q usted pone por encima de los lanceros sale a la plaza el toro esta aturdido sin fuerzas y con muy pocas posibilidades de salir vivo , no entiendo la diferencia q ve usted entre un hazto y otro y para colmo dice q a usted le gustan las corridas q pasa q utilizamos distintas varas para medir la estupidez humana estoy de acuerdo en q cada uno tiene su punto de vista pero me parece muy fuerte q vendan una corrida de toros como un espectaculo artistico y al toro de la vega como un linchamiento para mi es lo mismo y por si no lo sabe no hay mas de 10 o 12 lanceros el resto es la misma gente q se sienta a ver una corrida de toros y paga por ello asi porfavor dejemos de decir cosas q desconocemos y sobretodo de utilizar distintas varas para medir nuestros comportamientos

  11. Foreigner

    CUANTO CRIMINAL CRIA EL PAN.

  12. Carmen

    De acuerdo con casi todo, lo que dice sr.Reverté, yo también creo que cuando muere un animal el mundo se vuelve más oscuro.

  13. loli salas

    totalmente de acuerdo .el toro de la vega es una salvajada ,causar daño a un ser vivo
    es un acto miserable .

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