Entrevistas

Entrevista a Bruno Nievas

 

La mejor forma de que la gente consuma libros, películas, canciones o cualquier otra forma de cultura es hacer que esta sea accesible y asequible, y para eso Internet es el medio perfecto.

Quienes nos dedicamos de un modo u otro a divulgar y gracias a ello a conocer gente, nos encontramos en algunas ocasiones -muy pocas- con personas que marcan la diferencia. Ocurre solo a veces, pero cuando te pasa te das cuenta enseguida de que estás ante alguien especial. Es un tipo de percepción que solo quienes lo han sentido pueden entenderla. Hablas con alguien conocido por la opinión pública y a pesar de que ya sabes que por su trabajo o sus obras es un individuo que sobresale del resto, te das cuenta enseguida de que hay algo más, de que estás ante una de esas personas que sabe lo que hace y que además lo hace bien porque nadie o casi nadie lo hace así. Alguien definitivamente distinto al resto.

Esa certeza la tuvimos la primera vez que entramos en contacto personal con él. Pediatra, desarrollador de aplicaciones, director médico y escritor de éxito, Bruno Nievas revolucionó el mundo editorial directamente desde internet con su primera novela, Realidad Aumentada, tras conseguir la apabullante cifra de 42.000 descargas en tan sólo cuatro meses. Tras eso fue revisada y re-escrita en parte para ser editada por Ediciones B llegando enseguida al número 2 de ventas en Amazon y al número 1 en la AppStore durante 5 semanas. Allí llegó a estar cinco meses en el Top10 de ventas.  Hoy, metido de lleno en pleno proceso de publicación de su segunda novela Holocausto Manhattan, Bruno Nievas tiene la deferencia de hacer un hueco en su apretadísima agenda y vestir de auténtica gala esta web permitiendo lo que más que una entrevista, es una charla con un amigo.

Bruno, almeriense nacido en 1973 ha sido desde que tiene uso de razón, un friki en el buen sentido de la palabra. El culpable de ello sin duda fue su padre, que también lo era y además en una época en la que esto no era nada habitual. El fue quien le contagió el gusto y el amor por las nuevas tecnologías. Tuvo el honor de ver uno de los primeros ordenadores que llegó a un hogar en Almería. En unos años en los que a pocos se les ocurriría tener un aparato así en su casa, su padre trajo un mamotreto con una pantalla de apenas unas líneas destinado al cálculo de estructuras y que tardaba días en hacer operaciones que hoy durarían minutos. Ese fue el punto de inflexión en el que algo se despertó en el cerebro de Bruno. Su capacidad de asombro por la ciencia no dejó de crecer año tras año llevándole a estudiar medicina especializándose en pediatria y luego a colaborar en revistas de videojuegos. Tal vez fue esto último lo que hizo que, muy en su interior, creciera poco a poco una pasión desmedida por crear historias. Un buen día, escuchando esa llamada interior y sin saber muy bien cómo ni por qué, comenzó a teclear con el objetivo de aprender a manejar Scrivener, un programa para escritores. El resto, por suerte para todos, ya lo conocemos.

Bruno, en primer lugar queremos agradecerte muchísimo la tremenda deferencia que has tenido con ThinkFuture al conceder esta entrevista. Imaginamos además que en pleno proceso de publicación de “Holocausto Manhattan” será casi imposible que tengas un minuto de tiempo libre.
Lo primero es que el que tiene que dar las gracias soy yo. De verdad, no me considero para nada una persona importante, y para mí es un placer disfrutar de esta oportunidad. Y aunque tampoco es para tanto, sí es cierto que ando un poco liado, aunque realmente esto se debe a que tengo la enorme fortuna de tener “dos” trabajos. Uno, de día y de cara al público, es el que llevo ejerciendo catorce años, atendiendo niños. El otro, el de escritor, es un sueño hecho realidad, al menos de momento, mucho más “oscuro” y que practico en los ratos que logro sacar del resto del día: tardes, noches, fines de semana y en cualquier lugar donde pueda permitirme hacerlo. Eso, y que intento siempre tener en marcha algún otro proyecto, hace que efectivamente no disponga de excesivo tiempo libre… pero siempre lo hay para gente tan agradable como vosotros 🙂

Es evidente  que debemos comenzar hablando un poco de este nuevo proyecto, tu segunda novela. Cuéntanos un poco qué vamos a encontrar en ella.
‘Holocausto Manhattan’ es un proyecto mucho más largo, profundo y ambicioso que ‘Realidad Aumentada’. Aunque comparte con la primera que es un thriller y que tratará de enganchar al lector desde la primera palabra, en ‘Holocausto Manhattan’ hay un trasfondo histórico, ya que está ambientada entre el Nueva York en el 11 de septiembre de 2010 y Auschwitz en febrero de 1944, y un pequeño componente de ficción. Sin embargo, las partes que creo que van a sorprender más al lector son aquellas que están basadas en hechos reales.

holocausto

Suponemos que ya habrás asimilado el tremendo éxito que obtuviste con “Realidad Aumentada” Además el proceso de esa novela fue todo un periplo.  Por si queda alguien por conocer qué ocurrió, ¿cómo fue desde que empezaste a escribirla hasta que acabaste firmando libros en Madrid?
Básicamente fue un sueño, aunque los comienzos fueron complicados. Tras ser rechazada por numerosas editoriales y apoyado por mi familia, amigos y el siempre genial Juan Gómez-Jurado, decidí colgar la novela gratis en Internet, para ver si al menos a la gente le gustaba. Mi sorpresa fue que nada más colgarla la gente comenzó a descargarla y a contarlo a sus amigos, consiguiendo así nada menos que 42.000 descargas en solo 4 meses. Eso llamó la atención de una editorial independiente primero, y de Ediciones B después, que publicó la novela en una colección que integraba autores que se habían dado a conocer en la red de redes.

El éxito de “Realidad Aumentada” fue abrumador, tanto en digital como en papel ¿Puedes darnos algunas cifras de ventas y descargas?
Desgraciadamente no puedo daros cifras exactas porque ya sabéis que existen acuerdos de confidencialidad de por medio, especialmente con terceros, pero sí os puedo decir que las ventas en digital han sido muy buenas, propias de bestseller, algo que aún hoy me cuesta asimilar. De hecho, la novela estuvo semanas entre los primeros de Amazon… ¡y varios meses entre los diez primeros de iBooks, la tienda de libros de Apple! Como anécdota, cuando Juan Gómez-Jurado publicó ‘La Leyenda del ladrón’ en junio, compartimos los dos primeros puestos en dicha tienda a pesar de que la mía llevaba ya cuatro meses en el mercado. Vamos, todo un sueño para un escritor novel. Y en papel también hay que contar que en Ediciones B están muy satisfechos, ya que la novela a día de hoy se sigue vendiendo a buen ritmo y nos consta que hay librerías donde la siguen poniendo en un lugar destacado y recomendándola, a pesar de que han pasado nada menos que ocho meses ya desde que fue publicada en papel. La verdad es que estoy gratamente sorprendido (y muy abrumado) con todo eso. Y todo, gracias a la gente.

Con estos resultados supongo que la presión y responsabilidad con tu segunda novela será notable. Aún así juega a tu favor el natural proceso de maduración del escritor y el talento que de por si ya tienes. ¿Te sientes presionado en cierto modo?
Por supuesto que me siento presionado, aunque con un enorme componente de felicidad porque escribir me apasiona, y te garantizo que eso se nota a la hora de sentarse. No es lo mismo crear una historia sin ninguna presión, solo porque quieres aprender a manejar un programa nuevo, que otra en la que tratas temas tan delicados como el noveno aniversario de los atentados de las torres gemelas o lo que sucedió en el campo de concentración de Auschwitz durante los últimos meses de la segunda guerra mundial.
También es importante señalar que efectivamente en esta novela he tratado de aplicar todo lo aprendido durante los dos años y medio que he tardado en escribirla. He leído mucho sobre cómo se escribe (cosa que no había hecho con la primera) y sobre todo he aprendido de la genial gente que ha estado a mi lado, como Juan Gómez-Jurado, Manel Loureiro o Lorenzo Silva, por decir algunos de los que más me han impresionado y ayudado durante este tiempo. Tener gente tan genial al lado y lectores tan apasionados hacen que cuando te pones delante del teclado trates de dar lo mejor de ti mismo. Y con una novela mucho más grande, más ambiciosa y seria, eso puede convertirse en una tarea titánica. Eso sí, gracias a la ayuda de toda esa gente y de mi editora, ahora puedo decir que me siento orgulloso y feliz del resultado.
Y por supuesto, tengo muchas ganas de saber si los lectores piensan lo mismo… ¡me siento como cuando dejas de estudiar antes de un examen! Has hecho todo lo que podías, ¡pero aún has de ser evaluado! 🙂

Y hablando de eso un poco ¿por qué empezaste a escribir?
Porque, como se suele decir, lo llevaba dentro. Siempre he sido un lector empedernido y he envidiado con toda mi alma a esos grandes creadores de historias, como Ken Follet o Stephen King: seres únicos, capaces de transportarte al medievo, al futuro o a mundos completamente ajenos al tuyo donde sufres, sientes y compartes las vidas de otras personas, que terminan formando parte de ti mientras dura la lectura. Ese deseo siempre ha estado dentro y, aunque alguna vez había hecho alguna cosa, nunca me había atrevido a escribir una historia. Fue cuando descubrí Scrivener cuando, con la excusa de aprender a manejarlo, me senté a escribir una historia. Unos meses después tenía casi cien mil palabras… que conformaban mi primera novela y lo primero que escribía en mi vida.

¿Habías hecho tus pinitos en el mundo de la literatura aunque fuese a menor escala? Hablamos de cuentos cortos, cosas de ese estilo.
Siento decepcionarte en esto, ya que como te comento, no había escrito nada antes, salvo una obra de teatro cuando tenía doce años para el colegio, y un capítulo para un libro sobre anécdotas de pediatras. Mi única experiencia escribiendo se basaba en artículos para revistas de videojuegos y en revistas de pediatría, especialmente de divulgación. Así que como ves, nada de nada. ‘Realidad Aumentada’ fue mi primer… y único texto, hasta ahora.

Hablemos un poco de tu proceso creativo. Hay autores como Gómez-Jurado que planifica absolutamente toda la novela con esquemas, diagramas, etc. Otros, como Manel Loureiro prefieren escribir a lo “Stephen King”, y simplemente se sientan en el ordenador y que cada situación y personaje fluya sólo. Otro amigo personal de esta web, Gabri Ródenas es un poco mezcla de ambos estilos ¿De qué tipo eres tu?
Mi estilo es un poco más anárquico, menos desarrollado, aunque supongo que fruto de mi inexperiencia. En ‘Realidad Aumentada’ escribí como Manel, simplemente sentándome y aporreando teclas un día tras otro, hasta que llegué al final de la historia. Improvisé mucho, aunque luego le di muchas vueltas al resultado y de hecho la terminé mejorando mucho después de haberla colgado gratis en Internet.
Sin embargo, con ‘Holocausto Manhattan’ sí he tenido que estudiar, documentarme, planificar y trabajar mucho más, ya que la novela era mucho más grande en todos los sentidos, y la responsabilidad y el trasfondo mucho mayores. Sin embargo, también he improvisado a la hora de escribir, ya que eso te permite dejar fluir la creatividad. Así que como ves, tampoco tengo un ‘estilo’ definido, aunque supongo que eso cambiará con el tiempo… Supongo que cada libro te “pide” una forma diferente de escribir, al menos en mi caso.

Y el germen, la idea primera de una novela ¿de dónde te surge? Queremos decir, eres de los que oye una conversación o ve algo en la calle y simplemente surge todo o buscas la idea una y otra vez hasta que aparece?
De nuevo, también depende: con ‘Realidad Aumentada’, dado que era un experimento, una especie de ensayo, simplemente decidí escribir uno de esos thrillers que tanto me gusta leer. Pensé en una historia que me gustaría leer si me la encontrara en una librería y me puse a escribir. Con ‘Holocausto Manhattan’ fue algo distinto, ya que me topé, sin querer, con un par de ideas que me llamaron mucho la atención, y las mezclé con una tercera que siempre había deseado plasmar en una historia. Y poco a poco esas ideas se mezclaron con otras y surgió la novela. Supongo que siempre hay unas historias dentro, que estás deseando contar, y de las que te acuerdas cuando algo te llama la atención, haciendo de ‘disparador’. Actualmente tengo varios de esos ‘disparadores’ anotados, porque sé que son buenas ideas para nuevos textos. Pero aún han de madurar en ese caldero que todos llevamos bullendo en la cabeza… 😉

Tu eres pediatra, ¿de qué modo tu formación y educación científica ha ayudado en tu novela?
En mucho, ser no sólo médico y pediatra, sino también un apasionado de la neurología y la mente humana han hecho que durante muchos años me haya fijado especialmente en lo que he estudiado en relación con ella. Por eso era inevitable que, al menos en mi primera novela, utilizase mucha de esa información. Al fin y al cabo, cómo funciona la mente humana es una de esas incógnitas que a todos nos inquietan hoy en día, y decidí sacarle partido a eso, ya que además encajaba fenomenalmente a nivel argumental. Debo decir que es un recurso que utilizo también en ‘Holocausto Manhattan’, pero creo que en esta ocasión lo hago de forma mucho más eficaz, dado que lo uso puntualmente y sin embargo encaja a la perfección, permitiéndome describir escenas imposibles de relatar, digamos, de “otro modo”. Esto es algo que ya entenderás cuando leas la novela… 😉

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¿Cuáles son tus influencias en tu forma de escribir?
Sería difícil concretar en esta pregunta… porque son muchas. Es cierto que hay autores que me apasionan, como Stephen King o el genial equipo que conforman Douglas Preston y Lincoln Child. Pero también es cierto que hay libros que me han marcado mucho, o formas de escribir o describir. En general me apasionan los thrillers, esos libros que te atrapan desde la primera línea porque plantean un dilema de difícil resolución, sobre todo si este se relaciona con la tecnología, la vida extraterrestre o los viajes en el tiempo. Pero me he enganchado igualmente con thrillers que versaban sobre restos de un dinosaurio en el desierto o el hallazgo de algún remoto objeto en la Antártida. Para mí los buenos libros son los que de verdad te trasladan a otro mundo, esos son los que me influyen, porque me hacen abandonar el real durante las horas que vivo inmerso en ellos. Y en cuanto a estilos, me gustan muchos. Por citar unos pocos te nombraré autores, aparte de los ya mencionados, tan dispares como Ken Follet, Juan Gómez-Jurado, Manel Loureiro, Lorenzo Silva o Michael Crichton. Pero me dejo muchos en el tintero.

¿Cómo es el proceso de documentación de tus novelas? Sobre todo en esta última y dado el tema que se trata en ella, el holocausto nazi y el 11-S ¿te basas únicamente en internet? ¿cómo lo haces?
El proceso de documentación, honestamente, es bastante complicado. Ya para ‘Realidad Aumentada’ tuve que buscar y leer bastantes cosas, pero en ‘Holocausto Manhattan’ ha sido espectacular. Internet es grande y glorioso, ayuda mucho, pero no lo es todo. Ahora mismo acumulo varias docenas de libros que me he leído, subrayado y empollado, junto a otros tantos DVD’s con películas y documentales, la mayoría de ellos por cierto en inglés, idioma en el que es mucho más fácil encontrar información seria y fidedigna.
Aparte, para determinadas escenas, como la que abre la novela (y de la que solo te puedo contar que transcurre en plena invasión de Afganistán), estuve reunido con oficiales de la legión, que me estuvieron contando con pelos y señales cómo era aquello. No es lo mismo leer sobre una escaramuza que el que te la cuente un señor que ha estado inmerso en ella, tirando del gatillo con la rodilla enterrada en la arena mientras oía balas silbando al lado de sus oídos. Aprendes que la guerra no es solo lo que se ve en las películas, y que es un asunto demasiado serio como para tratarlo con frivolidad.
Por último, para Auschwitz, yo tuve la suerte o desgracia de estar allí. Hice una visita con unos amigos que me caló muy hondo, una visita de la que salí con la moral muy baja e incluso sintiéndome mal por pisar los mismos tablones que estuvieron pisando los prisioneros durante el tiempo en que aquella máquina de destruir hombres funcionó. Ver los muros con los agujeros de balas, los hornos, pisar el suelo, oler lo que queda de los crematorios, los baños, los famosos barracones… casi es una falta de respeto que nosotros, bien alimentados y con nuestras necesidades cubiertas, pisemos aquello como una atracción turística. Creo que Auschwitz debería ser un recordatorio de lo que somos en realidad cuando dejamos de ser personas civilizadas. De lo que es capaz de hacer el hombre cuando nadie le controla. Por eso quería escribir sobre Auschwitz, y a medida que leía libros y me sumergía en decenas de documentales, revivía con suma facilidad lo que debió ser aquello. He llegado a llorar, viendo las imágenes.

Volviendo al tema de tus inicios. Dada tu experiencia si yo quisiera comenzar a escribir ¿qué me aconsejas? ¿Qué pasos debo dar para publicar?
Te daría dos consejos muy simples: que empezaras ahora mismo y que disfrutes haciéndolo. Son las dos únicas claves para que algo salga bien: hacerlo y disfrutar. En cuanto a los pasos, lo primero sería escribir el texto, previa documentación y borradores necesarios hasta que quede pulido, sin errores y digno de ser enseñado. Lo siguiente, registrarlo y enviar una propuesta editorial a agentes y editoriales (hay miles de páginas en Internet que enseñan a hacer todo esto). Y si es rechazado, siempre te queda la opción de venderlo en plataformas como Amazon o incluso darlo gratis, que fue lo que hice yo. En cualquier caso, simplemente te animaría, como comentaba al principio, a hacerlo. Y en el caso de que no funcionara, que todo es posible, al menos habrás disfrutado durante el camino. ¿Ves? ¡No tienes nada que perder! ¡Ya tienes una nueva tarea que comenzar hoy! 🙂

Háblanos ahora un poco de la colección “Pediatría para padres
Son libros con una base científica muy seria pero orientados a padres, en los que intento tratar todos los temas que pueden interesarles. En ‘Malditos mocos’ hay más de cien temas que abarcan la pediatría de los dos primeros años de vida. En ‘A comer, peques’, todo lo relacionado con la alimentación desde el nacimiento hasta la adolescencia. Y en ‘Asma y alergia infantil’, una serie de temas que están preocupando mucho a los padres en los últimos años relacionados con dichas patologías. En todos ellos utilizo un lenguaje sencillo y trato de ofrecer respuesta a todas esas preguntas que los padres no dejan de hacerse a diario y que me transmiten día a día en la consulta. Espero, con esos textos, darle respuesta a esas preguntas.

Además de escritor y médico también has creado la aplicación “Manual para padres” para iOS ¿Qué  vamos a encontrar en ella?
Más de 400 temas enfocados a padres preocupados por la salud de sus hijos. Es una app muy ambiciosa que trata de abarcar casi toda la pediatría, poniéndola al alcance de cualquier usuario que tenga un iPhone o un iPad, y por menos de 1 euro. El único pero que le puedo poner es que está solo para iOS y que el ritmo de actualizaciones no es el que yo desearía. Pero el desarrollo va a cargo de una empresa y no puedo pedirles más de lo que ya hacen…

Con todos estos proyectos y actividades una pregunta obligada: ¿tú alguna vez duermes, no?
Sí, lo intento todas las noches, jejeje, aunque te garantizo que algunas me cuesta mucho, porque me han propuesto algo nuevo o ha surgido una idea que me come por dentro. Por fortuna o por desgracia tengo dos trabajos, pediatra y escritor, y no me puedo permitir el lujo de levantarme de la cama y ponerme a desarrollar algo que no me deja dormir. Así que en esas ocasiones de insomnio hago de tripas corazón y pospongo todo eso al día siguiente, para cuando termino mi labor como pediatra en la sanidad pública, respetando además escrupulosamente mi horario de trabajo. Pero una vez fuera trato de optimizar el tiempo todo lo posible. Para poder hacer cosas es fundamental guardar unas premisas: la primera, querer hacerlas de corazón. La segunda, hacerlas, aprovechando cualquier hueco disponible. Y la tercera, ser constante, organizado y, sobre todo, feliz al hacerlas. Si uno trabaja y disfruta todos los días, al final consigue llegar a buen puerto. Eso sí, el camino es duro. Durísimo. Por eso insisto tanto en disfrutar. Porque las piedras ya te las ponen otros.

En el terreno tecnológico sabemos que eres una persona muy 2.0 por decirlo de algún modo. Te mueves como pez en el agua en las redes sociales y concretamente en Twitter donde tienes un gran número de seguidores. Es de agradecer además tu cercanía a cualquiera que te hable o te pregunte allí.

No es cercanía, es que le debo absolutamente todo a las redes sociales. La idea de colgar ‘Realidad Aumentada’ gratis en Facebook surgió a raíz de la película ‘La red social’, que vi con unos amigos. Y la verdad es que el apoyo de la gente fue espectacular. Fue más tarde cuando hice una web específica para la novela y creé una cuenta en Twitter, un medio mucho más rápido e interactivo, pero también más exigente que Facebook, pues es fundamental estar atento a lo que “se cuece”, a las menciones y a lo que hacen o “tuitean” las personas que están haciendo más o menos lo mismo que tú.
Las redes sociales no son futuro, son presente, y han achicado el planeta de una forma espectacular, permitiendo que podamos hablar casi con cualquier persona. Esto además ha permitido constatar la cercanía o la sencillez de famosos como Juan Gómez-Jurado, Manel Loureiro, Lorenzo Silva o, por qué no, el mismísimo David Bisbal, que me ha apoyado públicamente, demostrando todos ellos que ser una persona influyente y conocida no tiene por qué ser incompatible con ser cercano.
Y yo no es que sea cercano, es que jamás podría darle la espalda a una gente que me lo ha dado todo: fue el boca a boca el que permitió que mi novela lograra 42.000 descargas cuando estuvo gratis. Y de nuevo el boca a boca permitió que vendiera miles y miles de copias en formato digital, desbancando obras de Ken Follet o Stephen King, por citar dos de los que más admiro. ¿Cómo podría no contestar un tuit o dejar de responder a una mención? Las redes sociales son grandes, pero lo son porque las personas que están en ellas son así de grandes también.

Esta revolución digital también ha influido directamente en un tema espinoso, las descargas más o menos legales de contenido protegido por los derechos de autor. En ese sentido son encomiables las campañas como las de Juan Gómez-Jurado “un libro, un euro“. Su postura es clara en ese sentido y la ha manifestado en infinitas ocasiones ¿Qué opinas de este tema?
Se ha hablado hasta el infinito de este tema, y a veces creo que perdemos un poco la esencia, haciendo complicado lo fácil. A ver, piratear a lo bestia no es bueno ni ayuda a la industria o los creadores. Esto es así. Pero dicho esto, también es cierto que las nuevas tecnologías y herramientas como Internet o los ebooks permiten abaratar costes y acercar las creaciones a los usuarios, que al fin y al cabo son los que se dejan su tiempo y su dinero en dichas creaciones, dando de comer a quienes están detrás. Por eso pienso que la cultura debe ser accesible. Y con esa palabra no digo gratis, para que quede claro y no se confundan los términos. Si la cultura fuera gratis, o no crearía nadie o sólo crearían los que tuvieran dinero de sobra para permitirse ese lujo. La cultura debe ser accesible, es decir, estar disponible en todos los medios posibles (y para ello Internet es uno de los mejores) y asequible, es decir, a un precio justo. Justo para que los creadores coman, y justo para que el usuario pueda consumirla sin que eso suponga una dolorosa merma para su economía.
En resumen, creo que piratear no es bueno. Pero tampoco lo son las medidas anticopia ni los precios altos con la excusa de la piratería. La mejor forma de que la gente consuma libros, películas, canciones o cualquier otra forma de cultura es hacer que esta sea accesible y asequible, y para eso Internet es el medio perfecto.
En mi caso, regalar ‘Realidad Aumentada’ ayudó a que una editorial la publicara. Y estoy seguro de que la red seguirá ayudando a los creadores. Hay que buscar un equilibrio, hacerle un guiño a los usuarios para que estos se animen a comprar, disfrutar y compartir tu obra de una forma sana y que ayude a todos. Al fin y al cabo, los libros siempre se han prestado y nadie ha puesto el grito en el cielo por ello. Pues con esto pasa igual. Si nos portamos bien con los usuarios, con precios bajos y sin el odiado DRM, ellos también se portarán bien con los creadores. Estoy convencido de ello, de corazón.

Bruno Nievas

Pasando un poco al terreno en el que esta web se siente más cómodo: ¿Mac o Windows?
Es fácil intuir la respuesta… Gracias a mi iMac descubrí Scrivener, el programa que utilizo para escribir y con el que he creado mis dos novelas, además de mis libros de pediatría. Vale que podía haber utilizado casi cualquier programa de Windows, no solo esa famosa suite de ofimática que todos conocemos. Pero por algún extraño motivo que le debemos a Jobs, los Mac son ordenadores terriblemente creativos, enfocados a eso, a crear sin complicaciones. Comencé a utilizarlos en mi etapa de colaborador en Hobby Consolas y Nintendo Acción, y ya entonces me quedé enamorado de su estética y su sencillez de uso. Pero no sería hasta 3 ó 4 años más tarde cuando me decidí a comprar uno. Y cuando encontré Scrivener… todo cambió: de no haber escrito nunca nada, ya llevo dos novelas. Sé que no es el ordenador, vale, que las novelas no se escriben solas. Pero sí existe una clara relación entre ambas cosas. Así que cuando Jobs murió, yo fuí uno de esos millones que escribió en las redes sociales diciendo que él me había cambiado la vida. Aún hoy lo pienso: thanks, Steve.

Entonces eres Macquero ¿Que productos de Apple tienes en casa?
Pues al final, ¡un montón! Lo bueno de Apple es que crea un pequeño universo que, si bien en ocasiones es más cerrado que otros como por ejemplo Android, también es mucho más usable y accesible y, sobre todo, orientado al usuario, para que no se caliente la cabeza y se dedique a crear, no a pelearse con sus aparatos para que funcionen. También son aparatos bastante longevos. Por ejemplo, el iMac en el que he escrito mis dos novelas y mis libros de pediatría ya tiene cerca de cinco años y va como el primer día. También tengo un iPhone, un Macbook Air de 11” y un iPad, pero por ejemplo este último es el original, con más de tres años a sus espaldas si no me equivoco, y funciona perfectamente. Así que es cierto que son aparatos más caros que la competencia. Pero también suelen estar mejor diseñados y construidos (ojalá esto no cambie en la era post-Jobs), son más usables y encima duran más tiempo, con lo que paradójicamente a la larga el coste es mucho menor. ¿Cuántos ordenadores con Windows y con casi cinco años funcionan como el primer día, haciéndole todas sus actualizaciones? Pocos, ¿verdad?

Has hablado antes de Scrivener. ¿Es tu única aplicación para escribir?
Sí, no necesito nada más, ya que al menos para mí lo tiene todo. De hecho, no uso muchas de las características que tiene. Pero su estructura, la típica de los programas de Apple, con una ventana central, un “contenedor” a la izquierda y las propiedades a la derecha, hacen que te sientas como en casa desde el minuto uno. Es muy fácil escribir escenas, reordenarlas, copiarlas, cambiarlas y hacer lo que quieras con ellas dentro de tu borrador. Y en el contenedor de desarrollo, situado debajo del borrador, puedes meter todo el material adicional que quieras sin “manchar” tu texto. Y el modo a pantalla completa es una pasada: yo me pongo el fondo negro, las letras en un suave tono amarillento y, sin nada que te distraiga, te pones a escribir como un loco. El modo a pantalla completa es lo más parecido a sumergirte en una máquina de escribir de toda la vida. Y en mi caso, esos colores son un homenaje a mi querido Wordperfect 5.1 de MS-DOS, donde hice mis pinitos en esto de escribir, con textos que jamás completé. Y ahora, gracias a Scrivener, he podido hacerlo.

Y en tu vida diaria, aparte de eso ¿qué aplicaciones son esenciales para ti? (iphone o Mac)
Esenciales, muy pocas: Firefox para navegar (a pesar de lo lento que va en ocasiones), Dropbox para compartir archivos entre el iMac y el portátil (fundamental para escribir en cualquier sitio) y Evernote. En la consulta utilizo mucho la app de Medimécum, para los fármacos, y como diccionario de inglés para mí el mejor es el Slovoed, disponible tanto en Mac como en iPhone. Y otra app que no puede faltar es la de Kindle. Aunque tengo un lector de Kindle, para mí es fundamental poder leer en el iPhone, el iPad o en mi portátil. ¿Qué es la vida sin un buen libro que echarte a la boca? 😉

Y para finalizar, recomiéndanos alguna novela para los próximos meses.

Si alguien no las ha leído aún, cualquiera de Juan Gómez-Jurado o de Manel Loureiro. En el caso de Juan yo empezaría por la última, que es la mejor, pero las cuatro son geniales. Y con Manel, su trilogía de no-muertos es sencillamente espectacular, de los pocos libros que me he leído en menos de 24 horas. También recomendaría encarecidamente a Lorenzo Silva, cualquiera de sus libros es un ejemplo de cómo escribir, pero la serie de Bevilacqua y Chamorro tiene un encanto especial, ya que refleja esa parte más negra, real y tangible de nuestra decadente sociedad. Recomendadísimos.
De escritores extranjeros, casi cualquier libro de Ken Follet o Stephen King y, si se tiene oportunidad, de Douglas Preston y Lincoln Child, dos genios capaces de engancharte con historias donde mezclan la tecnología más puntera con lo barroco, lo clásico y la buena escritura.
Vamos, que creo que he dejado tarea no para unos meses, sino para más de un año… 😀

Bruno muchísimas gracias una vez más por habernos concedido una entrevista. Un placer y un honor haber podido contar contigo en nuestra web.

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