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Algunas razones para no creer en la homeopatía

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A pesar de que algunas personas confunden a menudo homeopatía con medicina natural, es decir, un tipo de medicina complementaria basada en plantas y principios naturales, hay que decir que nada más lejos de la verdad. La homeopatía es una pseudociencia o medicina alternativa que basa su supuesta eficacia en dos principios: Lo similar se cura con lo similar, y esto siempre que se administre en un formato muy diluido en agua, ya que esta tiene “memoria”.

A pesar de que este argumento ya de por sí debería bastar para desmontarse por si solo, hoy en ThinkFuture vamos a aportar algunas razones basadas en argumentos científicos para no creer en la homeopatía.

El principio de similitud es absurdo. La base sobre la que se asienta la homeopatía es que “lo similar cura lo similar”. Por supuesto los homeópatas no explican cómo exactamente se hace eso ni por qué, se limitan a decir que es así.  ¿Una fractura mejora si golpeamos la zona afectada? Si esto fuera así podríamos tratar una indigestión de chocolate comiendo más chocolate. Ojalá fuese cierto ¿verdad?

En los preparados homeopáticos casi no existe principio activo. Unido al anterior principio de que “lo similar cura lo similar” los homeópatas definen la potencia de sus remedios de acuerdo al número de diluciones… pero justo al contrario. Es decir, cuanto más diluidos estén, más potentes son. El proceso de dilución se llama potenciación. La potencia es un número seguido de una X, de modo que cuanto más alto sea el número, la dilución es mayor. 30X, por ejemplo, está más diluido (por lo tanto, de acuerdo con la homeopatía, es más potente) que 10X. Esto contrasta con la química más básica que establece justo lo contrario y por tanto que cuanto más presente esté el ingrediente activo en el medicamento más fuertes serán sus efectos. En la mayoría de los casos los principios homeópatas vienen en diluciones empleadas a una dilución al infinito por lo que son simplemente agua. ¿Cómo se puede producir curación si casi no hay medicina?

El agua no tiene memoria. Para suplir en parte el punto anterior la homeopatía sostiene que el agua “recuerda” de alguna manera haber estado en contacto con el principio activo. Esto es fácilmente desmontable, porque si efectivamente el agua recordase con qué elementos ha estado en contacto durante su vida, ¿por qué podemos elegir el que nosotros queremos que recuerde? Esa misma moléculas de agua durante unos millones de años ha estado en contacto con cientos de millones de sustancias diferentes y no todas precisamente buenas. ¿Por que para supuestamente curar una enfermedad el agua recuerda aquello con lo que la cura y no todas las otras sustancias que estuvieron en contacto con ella?

No existen estudios comparados. No hay un sólo estudio publicado que muestre el efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina tradicional. No hablamos aquí sobre estudios referidos a la eficacia o no de un tratamiento homeopático sino a comparar a sujetos similares tratados con medicina tradicional y con homeopatía. Este estudio podría demostrar las diferencias existentes entre ambas formas de tratar una enfermedad.

Nunca se ha encontrado la relación causa-efecto entre las supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático. Es evidente que hay personas que mejoran después de recibir un tratamiento con homeopatía, pero no hay estudios que demuestren la efectividad del tratamiento más allá de remisiones espontáneas o a principalmente a efecto placebo, el gran aliado de estos “milagros” de la ciencia.

La aplicación de la homeopatía es muy limitada. Sus propios seguidores la defienden con vehemencia, pero a pesar de ello admiten que es una técnica que sólo cura enfermedades leves y que se muestra incapaz ante las enfermedades importantes. Esto de por sí debería hacer sospechar sobre la validez de una medicina para tratamientos menores.

La homeopatía contradice a la biología. (Entre otras ciencias) La homeopatía afirma que es imposible conocer los orígenes de una enfermedad y además rechaza intentar conocerlos por imprevisibles. De este modo no acepta la existencia de virus y bacterias como causa de enfermedades y de su tratamiento mediante procesos químicos científicamente contrastados. Ello contradice todos los conocimientos de la sociedad moderna sobre biología.

Cualquiera puede ser homeópata. Cualquier persona sin ningún tipo de conocimiento médico ni formación científica alguna puede ser homeópata. No hay tampoco ninguna universidad reconocida como tal que titule en esta pseudociencia con el rigor y seriedad exigible a personas que en teoría van a tratar de mejorar nuestra salud. De hecho a la lista de síntomas los homeópatas la llaman con el poco científico nombre de “repertorio”.

 Y para terminar, un poco de humor:

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| Fuentes: Wikipedia, La Ciencia y sus demonios, Excépticos