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La inevitable (y previsible) caída de Telegram

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No, no estamos hablando de las frecuentes caídas de servicio del tipo de las que sufre Whatsapp y que, por cierto, el gran día que Telegram pudo despegar también sufrió, sino de la previsible y lógica bajada en el número de usuarios. Pero sobre todo hablamos del descenso progresivo en el uso que los que la mantienen comienzan a hacer de ella. Porque de forma lenta pero inexorable y tras un deslumbrante y prometedor inicio, Telegram ha comenzado a pasar por las distintas fases por las que ya pasaron otras aplicaciones en el pasado. Veamos cuáles son:

-Fase 1. Explosión. Todo el mundo habla de la nueva aplicación. Es la nueva revolución y no se conocía nada así desde los tiempos del iPhone o de la salida de Windows 95. Y por supuesto Whastapp está herido de muerte y el que diga lo contrario es un miserable porque (_____) <=== Añádase aquí lo que corresponda: (Es más segura, es más ligera, incluye llamadas, se puede usar desde el Mac/Pc)

-Fase 2. Expansión. Usamos las redes sociales y el boca a boca para evangelizar a todos nuestros conocidos sobre las bondades de la nueva aplicación X. Todo nuestros contactos tienen que tenerla. Es más, nos negamos a hablar por Whatsapp y no nos entra en la cabeza que todos los demás no compartan ni entiendan que esta aplicación es (_____) <=== Úsese cualquiera de los argumentos de la Fase 1.

-Fase 3. Estancamiento. Tras una rápida y fulgurante implantación entre nuestros contactos más Geek y algunos otros de los ‘normales’ a los que a duras penas logramos convencer, empezamos a ver que el grueso de los usuarios no ha hecho tal cambio. El porcentaje de los que se resisten a usarla, de los que dicen ‘para qué, si es igual’ o de los que no quieren o no saben experimentar con cosas nuevas es mayor que el de los que si la han probado. E incluso muchos de los que si la instalaron han vuelto poco a poco al redil y siguen mandando sus mensajes por Whatsapp, aunque contigo lo hacen por la nueva. No sea que te enfades

-Fase 4. Aburrimiento. Nos empezamos a dar por vencidos y poco a poco vemos que es más lógico tener todos los huevos en la misma cesta. Aceptamos que esto es así, aunque no nos guste ni lo admitamos en voz alta y nos damos cuenta de que en una aplicación de mensajería el elemento principal es precisamente que podamos comunicarnos y con cuantos más contactos, mejor. Eso sí, seguimos (y con razón) pensando que Whatsapp es peor opción, que se ríe y ningunea a sus usuarios y por supuesto que la aplicación X sigue siendo mucho más (_____) <=== Úsese otra vez, pero ahora con resignación

-Fase 5. Aceptación. Desinstalamos la aplicación X y esperamos a que otra vuelva a ilusionarnos para poder volver a la fase 1 y que nuestro corazón vuelva a acelerarse con un nuevo amor. Esperamos ansiosos el siguiente Whatsapp Killer.

Es indudable que podemos reconocer aquí a viejos conocidos como Viber, Tango, Line, WeChat, o más recientes como BBM, Hangouts, y varios clones más. Entonces, si todos ellos son mejores que Whatsapp y ofrecen más funcionalidades ¿cuáles son las razones para que esto ocurra una y otra vez? Probablemente no haya una sola, pero tenemos que aceptar que la inmensa mayoría de esos 450 millones de usuarios únicos de Whatsapp no es un Geek convencido como nosotros y que a un número importante de ellos le da exactamente igual que Telegram cifre sus conversaciones a chorrocientos bits en servidores seguros que se autodestuyen o que la CIA no pueda interceptar la nueva receta de la Thermomix cuando se la pase su cuñada.

A la gente, a la gente más o menos normal y no como nosotros, lo que le importa es que la aplicación funcione (aunque no siempre lo haga bien), que pueda enviar y recibir mensajes y que todos sus contactos del teléfono la tengan. El resto son brindis al sol.

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Ni Telegram ni ninguno de los anteriores intentos ha ofrecido nada tan novedoso como para mover al cambio a todos esos millones de personas normales ni para hacer que abandonen lo que, nos guste o no, hoy es un estándar. Hoy en día el usuario medio de esos 450 millones compra un teléfono y le da exactamente igual el sistema que traiga, los núcleos, la velocidad de procesador y la caché de la RAM. Quiere que tenga Whatsapp y así se lo pide al vendedor.

Y contra eso, no se puede luchar sin ofrecer un producto radicalmente nuevo que cambie las reglas del juego tal y como están ahora establecidas. En esta guerra por el pastel de la mensajería instantánea el factor que más ha influido sin duda ha sido que quien pegó primero, pegó dos veces. Whastsapp fue la primera en aparecer y rápidamente pasó por la fase 1 y la fase 2. Y aunque parezca lo contrario aún nadie ha sido capaz de sacarla de ahí, nos guste o no. Tanto es así que la gente no manda mensajes, use la aplicación que use, la gente sigue mandando ‘whatsapps’.

Y ya que ahora la mayoría de Geeks estamos en la fase 4, tan sólo nos queda esperar a la siguiente en entrar en juego para volver a ilusionarnos. Qué le vamos a hacer, somos así.