Entrevistas

Hablando con Juan Gómez-Jurado

 

Juan Gómez-Jurado no es el Ken Follet español. Es Juan Gómez-Jurado, así, a palo seco. Una de las plumas más contundentes del presente y una de las que más va a dar que hablar en el futuro. Sus libros, aparte de acarrear historias enervantes, son compendios de cómo escribir, pues aún no he conocido a quien se aburra con una sola frase suya. Y es que Juan no es comparable a nada, salvo a sí mismo. Y aún así, siempre sale ganando.
(Bruno Nievas)
 

Ya no presentar de forma adecuada, sino simplemente comenzar a hablar de la persona que hoy visita ThinkFuture supone en sí mismo un reto. Y no por la falta de cercanía o accesibilidad que ha tenido desde el primer momento que le asaltamos con nuestra osadía, sino muy al contrario porque esa facilidad de contacto en alguien de la magnitud de quien hoy entrevistamos hace que tiemblen los dedos sólo de pensar en la responsabilidad que esto supone.

Y no, no exageramos, porque el escritor que hoy está aquí para charlar un rato con nosotros es ni más ni menos que uno de los autores más conocidos y más respetados dentro y fuera de España. Como escritor  sus novelas se publican en más de cuarenta países, se han convertido en bestsellers mundiales y han conquistado a millones de lectores. En Hollywood hay planes para adaptar varias de ellas a la gran pantalla, nada menos. Además como periodista ha pasado por las redacciones de Canal Plus, Cadena SER, ABC, TVE y La Voz de Galicia. Colabora con las revistas Qué Leer, JotDown Magazine y New York Times Book Review y participa asiduamente en programas de radio y televisión.
Hoy estamos hablando, nada más y nada menos, que con Juan Gómez-Jurado.

Juan, en primer lugar quiero agradecerte muchísimo la tremenda deferencia que has tenido con ThinkFuture al conceder esta entrevista. Sobre todo si tenemos en cuenta que estas inmerso en plena promoción de tu última novela “El Paciente”.  
¡Un placer!

Por supuesto debemos comenzar hablando un poco de esta nueva obra. Que es tu quinta novela ya. El éxito está siendo realmente abrumador ¿verdad?
Un poco. Si hace ocho años alguien me hubiese dicho que las cosas iban a salir de esta forma, me hubiese reído en su cara. Tengo mucha suerte, la verdad. Entendiendo la suerte como algo que sucede después de mucho trabajo y mucho sudor, nunca antes.

¿Cómo y cuándo surge la idea?
No lo sé muy bien. Sé la primera vez que hablé de ella, en verano de 2008, y sé que surge de mis preocupaciones como padre. Al fin y al cabo la niña que aparece retratada en la novela tiene la edad de mi hija, incluso su mismo pijama.

Se comenta que tuviste que reescribirla hasta 4 veces y en la última de ellas llegaste a enfermar. ¿Tan duro ha sido el proceso de creación o es que llegaste a empatizar tanto con el Dr. Evans que hasta sufrías con el?
Sí, lo ha sido. Me esforcé muchísimo en crear unos personajes que saliesen de lo habitual, y una trama aparentemente sencilla e intencionalmente “fácil”. Luego cuando comienzas a leer te das cuenta de que todo lo que te parecía a priori accesible no lo era en absoluto. Desafío a cualquiera a que no sufra con la escena de Julia y las ratas. En ese punto de la historia, que fue uno de los últimos que concluí, fue cuando caí enfermo. Llegué a obsesionarme demasiado con la historia, supongo.

Al hilo de lo anterior es evidente que hay un poco de cada escritor en sus grandes personajes. Debe ser así cuando uno pone tanto de si mismo en la creación de una vida que realmente no existe. La pregunta es obvia entonces ¿hay más Juan en el Dr Evans o en Sancho?
Creo que hay un poco de mi en cada uno. No solo en ellos, sino en todos los personajes. Sí, incluso en malos tan siniestros como el psicópata Mr. White. No hay de qué preocuparse, sin embargo. O sí. 😉

Eres consciente que El Paciente incluso da un poco de vértigo por la sensación de falta de tiempo que has logrado transmitir. Incluso quizá parte de éxito se deba a que nos has puesto a todos en la piel del doctor, ¿verdad? Quiero decir que es inevitable pensar “y yo qué haría?”
Gracias. Eso es exactamente lo que quería transmitir, esa sensación de angustia derivada de ese límite de tiempo, de esas 63 frenéticas horas en la vida del doctor Evans. Y también esa necesidad de plantearse que haría cada uno de nosotros en una situación así, cuando todo tu mundo -el profesional y el personal- está en peligro.

Se ha dicho muchas veces, pero El Paciente realmente es una obra destinada a convertirse en película. Y solo hay que empezar a leerla o ver el Book Trailer para darse cuenta que así es:

Y claro, la pregunta es obligada. ¿Qué hay de esa compra por Hollywood de los derechos? ¿Puedes adelantarnos algo?

Negativo. Siguiente pregunta. 😉

Vale, eso despeja muchas dudas (risas). No obstante y aunque sea tu novela “más rápida”, eso no quiere decir que sea la más ligera ni mucho menos. Vemos temas profundos como la adopción, el dilema entre lo que te dicta tu moral que debes hacer y lo que estás obligado socialmente, el amor filial… ¿cómo demonios se logra algo así?
Con mucho, muchísimo trabajo. Una gran cantidad de decisiones son conscientes, y otras no, brotan casi solas de los dedos en el proceso de escritura. Para ello es preciso reescribir cada frase, cada capítulo, para que funcionen de la forma más precisa posible. Cuanto más sencilla de leer es una novela, más cantidad de horas tiene detrás.

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Hablando del tipo de novela que haces, ¿está España empezando a destacar definitivamente con obras de calidad a un tipo de literatura hasta ahora casi exclusivo de autores extranjeros? Pienso en el omnipresente Dan Brown, en Ken Follet, Katherine Neville, Forsyth, LeCarre etc. 
Sí, tenemos autores en España que han perdido el miedo, los prejuicios y sobre todo la tontería. No hace falta escribir novela intimista para ser guay. Excepto si quieres salir en Babelia. Entonces sí.

Me dice un pajarito que escribes desde los 5 años y en serio desde los 16. Cuéntanos como fueron esos inicios y qué es lo que escribías.
Malos, torpes y sin gracia, ¿cómo iba a ser? Lleva toda la vida aprender a escribir bien. Yo todavía estoy comenzando a aprender. Te puedo contar cómo fue mi primera historia, eso sí. Era sobre una ballena que tenía un árbol en la cabeza, y unos marineros atracaban en ella, creyendo que era una isla. Luego se sumergía y morían todos. Fue mi primer thriller. Tenía 5 años, no se me podía pedir demasiado. Hay algunos que dicen que fue lo mejor que he hecho. 😀

Y en el terreno más prosaico, ¿cómo es tu proceso creativo. Es decir, surge esa chispa mágica que hace que veas la historia en tu cabeza y ¿qué hay después? Hay algún vídeo en que se ve como preparas “El emblema del traidor” y tienes un tablón lleno de esquemas, apuntes, fotos…? ¿Cuando empiezas a escribir está ya todo perfectamente planificado, cerrado y pensado o hay espacio para que los personajes fluyan?
Planifico muchísimo, pero los personajes siempre cambian las cosas. Es inevitable, por férreo que sea el esquema, ellos siempre acaban tomando el control. Tan inconsciente es un autor que se pone a escribir sin saber qué va a suceder como uno que no deja que suceda nada.

Partiendo de la base de que eres un escritor lento de narices (risas) dinos, ¿cuántas horas al día dedicas a esto?
Todas.

¿Todas?
En serio, todas. Cuando un escritor es profesional, casi todo lo que sucede a su alrededor es material de trabajo o le hace pensar en ello. Muchas veces me he quedado parado delante de un bote de garbanzos en el super, recreando un diálogo en mi cabeza.

¿Y siempre de noche y en un lugar concreto o eres de los que se puede poner a escribir en la sala de embarque del Aeropuerto como Bruno Nievas?
Bruno Nievas es guay. Es tan guay que puede escribir en cualquier parte. Y además es médico. En serio, es muy bueno, pero yo no puedo. Necesito un espacio propio. Eso sí, tomo notas todo el rato.

Novelas como “La leyenda del ladrón” requieren ingentes cantidades de documentación. ¿Cómo es el proceso de recopilación? ¿Te basas exclusivamente en la red, viajas, hablas con expertos?
La red es el recurso que menos utilizo. En realidad sólo vale para encontrar los libros adecuados y para tener mapas y detalles de ciudades cuando escribo sobre asuntos contemporáneos. Una documentación profesional está sobre todo basada en el papel. Para Leyenda fueron más de 200 libros.

Desde tu experiencia, si yo quisiera comenzar a escribir ¿qué me aconsejas? ¿Qué pasos debo dar para publicar?
No querer publicar es el primer paso. El segundo es comprender que lo más importante es la historia. Cuando la historia sea buena y estés satisfecho con ella, ya podrás pensar en si enviarlo a una editorial o autopublicarlo.

¿Crees que en España ya es posible de modo definitivo la autoedición o aún hay que seguir pasando por las editoriales?
Depende de cuánta cantidad de comida y electricidad gastes. Si vives con tus padres, puedes autoeditarte. De lo contrario, la cosa se complica bastante.

Y al hilo de esto, ¿quién crees que lo está haciendo mejor en el mercado de la autoedición, y los más prometedores autores nóveles?
Sin duda mis autores favoritos, no solo por su atrevimiento sino por el manejo de las redes sociales, son César Perez Gellida, Bruno Nievas, Fernando Gamboa y Gabri Ródenas. Dentro de diez años nadie se acordará de muchos que hoy nos parecen vacas sagradas, pero ellos seguirán ahí. No necesito una bola de cristal para eso.

En ese sentido Amazon ha cambiado realmente las reglas de juego. ¿Qué opinas de ello? ¿Ha herido de muerte a la industria editorial tal y como la conocíamos hasta ahora?
No, en realidad no. Hay muchos motivos para pensar que la gran maquinaria ha detenido, o al menos ralentizado, su avance. Por desgracia, 7 de cada 10 personas que se compran un Kindle jamás hacen una compra en la plataforma Amazon. Adivina de dónde obtienen los libros. Lo que ha herido de muerte a la industria editorial es el libro electrónico, y dudo bastante que pueda recuperarse de ello. En Estados Unidos aún se mantendrá un par de décadas, pero en España lo veo muy complejo. El volumen cae un 15% todos los años. Eso es insostenible. Ahora vendrán más fusiones en los grandes grupos, más absorciones, compras y alianzas, mientras van echando gente a la calle y acaban poniendo el dinero en los libros destinados a los grupos demográficos menos permeables a la lectura digital. Todo ello mientras se resisten a bajar los precios, no sea que la gente sienta la tentación de comprarlos, en lugar de descargarlos gratis.

Entonces ¿cuál es la solución? ¿como ponemos fin a todo esto? ¿Es un problema de educación, social o de qué tipo? ¿Es una guerra perdida?
No es una guerra, desde luego, ni hay solución fácil. Es evidente que es una mezcla de decenas de factores, de los cuales los más importantes son el económico y el educacional. No obstante, la gente sigue leyendo. Tengo una idea bastante aproximada de cuánta gente se ha leído El Paciente sin pasar por caja. No puedo hacer nada para evitarlo, y me gustaría que todos esos lectores hubiesen pasado por una librería. Pero sé que no puede ser. Me gustaría contarle a cada una de esas personas lo que supone que no se hagan bien las cosas, y si tuviese la oportunidad lo haría, sin estridencias, con cariño, dialogando. En última instancia yo estoy agradecido, porque me escogen a mi. Lo único por lo que yo puedo pelear es por hacer libros cada vez mejores y por pagar las facturas. El día en que el ingente tiempo que dedico a escribir novelas me reporte un euro menos de lo que gasto, ya no podré hacerlo, y me tendré que dedicar a otra cosa. No dejaré de escribir, claro, pero igual haré una novela cada cinco o cada siete años, en lugar de una cada año y medio. Lo haré sin estridencias y sin quejarme, porque no va conmigo. Simplemente expondré las cosas con la naturalidad y la sinceridad con la que lo he hecho siempre.

A la vista de todo esto ¿cuál crees que va a ser el futuro del mundo editorial? 
A ver, que me pongo una bata ridícula, las gafas al revés y miro en mi bola de cristal… Mira, mira aquí: dice claramente… NO TENGO NI  PUTA IDEA. Ojalá lo supiera. Tengo claro que a corto plazo pinta muy mal, sobre todo para los más débiles del negocio. Los trabajadores del mundo editorial y las pequeñas librerías independientes serán los que más sufran. Sin embargo los segundos son los que más posibilidades (en potencia) tienen. Pueden actuar con sus clientes de una forma más directa, pero a veces no son lo suficientemente proactivos. Se sientan a esperar a que la gente vuelva a entrar por su puerta, y eso no va a ocurrir. ¡Hay que salir de nuevo a la calle a buscarles! Para mi el mejor librero de España es Fernando Miranda, el dueño de una pequeña librería de Bueu, un pueblo costero de 5000 habitantes. Si vieses sus cifras de venta te quedarías alucinado. ¿Cómo lo consigue? Pues peleando día a día con mil argucias y estrategias. Cambia los escaparates a diario, tiene una presencia muy fuerte en redes sociales, conoce al detalle los gustos de todos los clientes… esa flexibilidad está al alcance de todos los libreros pequeños. Aunque no tengan músculo, pueden hacer las cosas. Sólo tienen que ponerse.

Pero no hay duda que habrá que cambiar el modelo entero. Dentro del mundo editorial dicen que por cada euro que gana el escritor el editor se lleva 7. Y eso sin hablar de los márgenes de la distribución ¿Cómo se mantiene eso hoy en día?
No es exactamente así, el editor se lleva unos siete euros por libro en tapa dura de los que hay que descontar las acciones de márketing, el autor se lleva limpios -después de que Montoro se lleve su parte- más o menos 1,10. Pero sí, digamos que 1 a 7. La respuesta es fácil, no se puede con las estructuras actuales. El modelo debe cambiar. ¿Cómo? No lo sé. Cualquier propuesta buena para los lectores y el mercado tiene sin duda bajas que los editores no quieren asumir. O ganan ellos menos dinero, despidiendo gente y publicando menos, o se cargan a los pequeños libreros vendiendo ellos directamente los ebooks… todos esos escenarios ya los han contemplado. No son idiotas. Pero para los directivos es más asumible perder un lector, al que no ven, que a un librero, al que sí ven cada día. Y por ese clavo se pierde la herradura que pierde al caballo que pierde al jinete que pierde el mensaje que pierde la batalla que pierde la guerra.

La cara amarga de toda esta revolución tecnológica que antes vivió la música y ahora está de lleno en la literatura es sin duda todo lo que hemos hablado de las descargas ilegales. Te has posicionado en innumerables ocasiones en este espinoso tema con iniciativas como 1 libro=1 euro, discutiendo con Alejandro Sanz cuando insultó a todos sus fans o incluso regalando tus novelas en tu cumpleaños, por ejemplo. Y sin embargo siguen apareciendo cosas como esta:

pirata

¿Qué opinas de este tema?
Me hace gracia. El tipo se quejaba de que alguien se aprovechaba de SU trabajo, manda cojones.
Hubo quien quiso ver esto como que yo me quejaba de que se pirateasen mis libros. Nada más lejos de la realidad. Cada vez tengo más lectores, y cada vez me siento más unido a ellos. En realidad en la relación AUTOR – LECTOR sólo hacen falta dos personas: El autor y el lector. El resto son intermediarios que tienen que probar su valor en la cadena del libro. Según dejan de probarlo, se ven eliminados. ¿Son imprescindibles las librerías? Para mí, sin duda. Pero no para todo el mundo. Cuando estudiaba economía me dijeron que ningún negocio complejo de gran volumen con márgenes estrechos podía recuperarse de una pérdida de clientes superior al 30%. Quizá sea el momento de recordar que estamos perdiendo el 15% anual en volumen. Desde 2008. Echemos cuentas.

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Cambiemos de tema. Hemos visto muchas veces que eres una persona realmente accesible en las Redes Sociales. Y no solo eso, sino que realmente te “mojas” en temas muy sensibles. ¿Es Twitter una herramienta peligrosa para gente de tu alcance mediático?
Claro, sobre todo si no tienes dos dedos de frente. Yo me equivoco muchas veces. Y digo muchas tonterías. Pero es lo mismo que en la vida real. También me equivoco y digo muchas tonterías. Y de vez en cuando algo con sentido. Muy rara vez.

En ese sentido casi podríamos decir que eres un escritor de tremendo éxito pero quizá un periodista incómodo. Has escrito en medios cuya línea editorial está alejada de tus posturas y seguro que eso te ha dado más de un dolor de cabeza. O más bien a los directores de esos periódicos (risas). ¿Es así?
A ambos nos da dolores de cabeza. No hay duda de que fue un gesto muy valiente por parte de Bieito Rubido, director de ABC, ficharme para su periódico. En realidad dice bastante más de él, de su honestidad y de la pluralidad del periódico que de mi. Eso es algo en lo que poca gente piensa. O en que el diario nombrase a su premio periodístico “Mariano de Cavia”, el nombre de un periodista de izquierdas y profundamente crítico con la línea editorial del periódico. Yo estoy muy orgulloso de formar parte de la historia de uno de los diarios más importantes de este país. Ni yo voy a cambiar mis ideas, ni a escribir al dictado, ni el diario cambiará su línea editorial. Y ambos podemos hacer grandes cosas juntos, porque sabemos donde estamos. Esa es la grandeza de un medio como ABC, donde ha escrito gente como Unamuno, poco sospechoso de tener una ideología conservadora. Es mucho mejor esa clase de honestidad. ABC es un diario conservador, no lo oculta, e intenta tener las mejores firmas posibles, de todos los colores. Sabes ya a quién va a apoyar y a quién no. ¿No te parece mejor eso, que lo que hace El País, que es teóricamente progresista y lleva años bailándole el agua al poder establecido, sea del signo que sea?

¿Es entonces más fácil la vida del escritor o del periodista?
Ninguna de las dos es sencilla. En la primera no sabes si el esfuerzo al que dedicas largos meses, a veces años, tendrá el más mínimo resultado. En la segunda vives cada día pendiente de que tu próximo trabajo sea bueno, con la presión añadida del tiempo. Y ambas me gustan muchísimo. Creo que tengo el mejor trabajo del mundo, por partida doble.

Y una pregunta quizá complicada ¿Está tan mal el periodismo en este país como parece desprenderse desde la óptica del receptor?
Está mal, y no precisamente por que no haya grandes profesionales en España. Las plantillas de los grandes diarios, las radios y las televisiones están repletas de grandes profesionales condicionados por sus directivos y por la desconfianza cada vez mayor del público. La crisis económica y la retirada de los anunciantes no ayudan tampoco. Pero los periodistas no han cambiado, lo que ha cambiado es la situación. Si tres millones de personas comprasen -digo comprar, no leer- ABC o El País a diario, ¿crees que importaría un bledo que un anunciante potente o un gobierno apretase las tuercas? Si diez millones de personas viesen Salvados, ¿crees que alguien programaría mierda infame como Sálvame?

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Pasando un poco al terreno técnico: No te voy a preguntar si Mac o Windows porque es evidente que alguien como tu jamás usaría Windows (risas). Pero ¿utilizas algún software específico para escribir o eres más de procesador de textos duro y cafetera al lado?
Evidentemente, jamás usaría Windows, ni Word. ¡Soy un profesional! (risas). Yo uso dos programas específicos, Scrivener para las novelas e IA Writer para los textos más cortos.

¿Y para recopilar la documentación? ¿Algo específico tipo Evernote o llevas una cartera de cuero muy ajada siempre contigo?
Evernote siempre, pero tampoco renuncio a la Moleskine. Siempre llevo un cuaderno de notas.

Como sabes, las tuyas han estado en nuestra lista de novelas para leer este verano que publicamos cada verano pero esta vez para terminar queremos que seas tu quien nos recomiende a nosotros lectura para los próximos meses.
Ahí va: La soledad, de Natalio Grueso (Planeta) y La última noche en Tremore Beach, de Mikel Santiago. Los dos mejores libros que he leído este mes.

Juan, muchísimas gracias una vez más por habernos concedido una entrevista. Un placer y tremendo honor haberte tenido con nosotros.

[Enlaces de interés]

Web de Juan Gómez-Jurado

Juan Gómez-Jurado en Amazon

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