Entre escorpiones con Lorenzo Silva

Hoy, los que nos dedicamos a escarbar en el lado oscuro de las personas; los que escribimos sobre el crimen desde ambos lados de la frontera podemos considerarnos unos privilegiados. El género está de moda y en nuestro país existe una comunidad de lectores que acuden a las librerías con determinada frecuencia en busca de una novela negra. 
No hace tanto tiempo, no era así.
No hace tanto, el género era considerado el hermano desnutrido de lo literario, y aquellos que emprendieron el camino tuvieron que recorrer senderos pedregosos hasta convertirlos en autopistas. Uno de estos intrépidos fue Lorenzo Silva, un abogado que, a finales de los noventa, cambio la toga por el tricornio y, valiente, apostó por acarrear el lastre de lo policial para llevarlo hasta cotas impensables.
Hoy somos muchos los que conseguimos escalar la montaña siguiendo la ruta que el trazó. Hoy, Lorenzo Silva sigue escalando, los demás, como podemos, le seguimos.
Mi reconocimiento sincero a su arrojo y honestidad supera con creces los límites del término:
Gracias.
(César Pérez Gellida)

Hay entrevista que marcan. Para mi personalmente, y aún habiendo charlado con grandísimos escritores y comunicadores en esta web, la entrevista que hoy traigo a ThinkFuture es sin duda la que más me ha emocionado hacer. Por muchos y variados motivos, tanto personales como profesionales, pero sobre todo porque se puede decir que yo he crecido como lector de la mano de la persona que hoy nos acompaña. El escritor con el que vamos a tener el honor de charlar hoy es uno de los más grandes que ha dado este país y uno de los más exitosos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Y es que el currículum de Lorenzo Silva, en lo literario, simplemente apabulla. Nacido en Madrid en 1966 y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, ha recibido el Premio Ojo Crítico en 1998 (por El lejano país de los estanques, primera de la saga de los guardias civiles Chamorro y Bevilacqua), el Nadal en 2000 (por El alquimista impaciente), el Primavera en 2004 (por Carta blanca) y el Planeta en 2012 (por La marca del meridiano, también distinguido con el Premio de la crítica de la Comunidad de Madrid). Como autor de literatura infantil y juvenil ha obtenido el Premio Destino Infantil 2002-2003 por Laura y el corazón de las cosas (ilustrado por Jordi Sabat) y el Premio La Brújula 2013 por la novela Suad (coescrita con Noemí Trujillo). Como ensayista obtuvo el Premio Algaba 2010 (por Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil) y es autor de un estudio sobre el Derecho en la obra de Kafka, dos libros sobre el antiguo Marruecos español y coautor de un libro sobre la intervención española en Irak, recientemente reeditado. Varios de sus 55 libros han sido traducidos a once idiomas. Ha sido conferenciante en instituciones de una treintena de países y colabora en prensa y radio con reportajes, artículos literarios y columnas de opinión. Como guionista de cine fue nominado al Goya 2004 por La flaqueza del bolchevique y como guionista de televisión es coautor de 20-N. Los últimos días de Franco, premiada por la Academia de Televisión de España como la mejor TV-movie del año 2009. Desde 2008 es también comisario del festival Getafe Negro y en 2014 recibió el Premio de Cultura, en la modalidad de Literatura, de la Comunidad de Madrid. Ah, y desde 2010 es Guardia Civil Honorario.

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Lorenzo, en primer lugar quiero agradecerte muchísimo la tremenda deferencia que has tenido con ThinkFuture al conceder esta entrevista. Sobre todo si tenemos en cuenta que estas inmerso en plena promoción de tu última novela “Donde los Escorpiones”.  

Encantado. Sólo siento que a veces estas cosas demoran encontrar el tiempo para atender un cuestionario…

 

Por supuesto debemos comenzar hablando un poco de esta nueva obra, ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

Podría contar demasiadas cosas para esperar beneficiarme de la paciencia de vuestros lectores. Es una idea que ronda por mi cabeza desde hace más de una década, desde que tuve noticia de lo que sucedía en Afganistán, a raíz de la invasión norteamericana y la implicación de España en la larga misión posterior. Vi que ahí había una novela, que nadie estaba escribiendo, e intuí que tal vez podría contarla a través de Bevilacqua, para que llegara a más gente de la que suele leer novelas “de guerra”. También me vino bien el tema para introducir novedad y conjurar el riesgo de repetición en una serie que ya va por la novena entrega.

 

¿Cómo y cuándo surge la idea? Me refiero sobre todo a ¿por qué Afganistán?

Calculo que allá por 2003-2004. Cuando empiezo a saber de lo que los españoles se están encontrando sobre el terreno en Afganistán, y cuando compruebo que es una historia que no parece interesar a nadie, frente a  la atención que despertó Irak (atención preliminar, luego a nadie le importó mucho contar lo que había sucedido allí, tampoco). El porqué tiene que ver con esa atención disminuida, y con el hecho de que Afganistán, ese desdichado país, viene a ser el mejor símbolo de esta guerra no declarada que marca el siglo XXI, que allí empezó y allí sigue, abarcando día por día todos los transcurridos de esta centuria bélica.

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Para documentarte tenemos entendido que pasaste un tiempo con nuestras tropas en el país afgano, viviendo en la base de Herat durante algún tiempo codo con codo con ellos, muy especialmente con los miembros de la Guardia Civil, de lo que hablaremos luego. Pero en general, ¿cómo fue la experiencia?

De aprendizaje intenso, como intensas eran todas las sensaciones, desde el calor hasta la sed o el polvo en la garganta. También he de decir que la gente fue muy generosa conmigo. Compartió sus historias, me permitió entenderles y entender mejor el país en el que estaba.

 

Suena tremendamente peligroso ¿Cómo es el día a día en un lugar como ese?

No puedo alardear de haber corrido gran peligro, aunque salí en un convoy y pude ver que las medidas de seguridad eran extremas, luego algo de riesgo sí que debía de haber. Es cierto que hay una amenaza que siempre está ahí, y que la sensación es la de estar en una burbuja algo precaria (pese a contar la base con razonables comodidades y razonables medidas de protección) en medio de territorio hostil. No puedes dejar de pensar qué ocurriría si la burbuja se rompiera, si de repente ese planeta extraño y áspero que te rodea entrara dentro.

 

Seguro que tenías algunas ideas preconcebidas sobre el lugar y las gentes que allí encontraste. Cuéntanos qué es lo que más te sorprendió, aquello que no habrías imaginado.

Procuro despojarme lo más posible de prejuicios, pero alguno llevas siempre, es inevitable. Contaré dos cosas que desde luego me descolocaron: encontrarme a tantas mujeres, sobre todo en la zona española, y es que aunque uno sepa de la implicación de la mujer en las Fuerzas Armadas, siempre cuentas con que una base avanzada será territorio más bien masculino; y encontrarme a tantos lectores, tanta gente que me reconocía, me paraba y me decía que había leído libros míos. Me estropeó un poco el incógnito, pero me deparó una cordialidad suplementaria que sin duda me ayudó en mi trabajo de documentación.

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Desde que iniciaste a escribir y tus personajes más queridos por el público son dos guardias civiles suponemos que has tenido que luchar contra muchos prejuicios y desconocimiento de la gente. ¿Ha sido realmente así?

Sí, desde luego. Que un guardia civil sea universitario y leído, que hable inglés o reflexione sobre la vida filosóficamente y escuche a Extremoduro, para algunos aun hoy sigue siendo inconcebible. Por fortuna son hoy muchos menos que al principio, la gente está mejor informada y han caído algunos clichés. También la gente ha aprendido a conocer mejor a la Guardia Civil, y gracias a los servicios que ha prestado y presta a la democracia española (desde la aniquilación de ETA al marcaje férreo a la corrupción política) ha bajado mucho esa hostilidad que concitaba hace años, como consecuencia del estigma impuesto por la infame utilización que de ella hizo el franquismo en la represión de los disidentes.

 

Y al hilo de esto, ¿ha sido la sociedad española en general injusta con la Guardia Civil?

No la conoce bien, no sabe que es una creación de dignos e ilustrados liberales que buscaban dotar al Estado de un cuerpo profesional e íntegro, para su defensa y la de la ciudadanía frente a malhechores y caciques que impedían el desarrollo de derechos y libertades. Ha primado la imagen negra derivada de su utilización (por mor de su eficacia) por parte de regímenes odiosos y corruptos, como la monarquía Alfonsina, la dictadura de Primo de Rivera o la de Franco. Algo de responsabilidad cabe atribuir a los guardias que se entusiasmaron en la tarea represiva entonces encomendada, pero en el ADN de la Guardia Civil ha prevalecido ese gen liberal, profundamente enraizado en el estado de Derecho, que hace de ella una herramienta insustituible para un Estado que pretenda amparar a la ciudadanía del crimen y el abuso.

 

¿Y la clase política?

A la clase política le ha venido muy bien: es disciplinada, sacrificada, asume el deber de obedecer al poder constituido y a la ley. A menudo, no sólo en los regímenes antidemocráticos, la ha usado y no la ha reconocido.

 

Tu relación con la Guardia Civil como vemos es notoria, tanto en el mundo literario como en la realidad. ¿De donde viene esto?

De la literatura. Yo buscaba un personaje de novela negra que no estuviera ya visto y manido. Así llegué al guardia civil, un habitante natural del territorio negro (investigan crímenes desde 1844) que sin embargo, y asombrosamente, estaba casi intacto en literatura. De ahí vino todo.

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Cambiemos un poco de tercio. Cuéntanos cómo fueron tus inicios en este intrincado mundo de la escritura.

Felices, era un chaval pobre de 13 años, y de pronto descubrí un juguete que no costaba dinero y que podía fabricarme y multiplicar  a mi antojo para jugar con él. Es lo más dichoso que me ha pasado en la vida, aparte de mi familia. Si hablamos de la fase editorial, penosos, como los de cualquiera. Tardé 16 años en ver algo mío publicado, y 17 en cobrar un céntimo (de peseta). La primera novela de Bevilacqua la rechazaron seis editoriales, todas a las que la mandé cuando la terminé, en 1995. Pero no importaba: yo era feliz escribiendo, la escritura siempre ha sido para mí una recompensa en sí misma.

 

Y bajando aún más al suelo, ¿cómo es tu proceso creativo? Desde que surge la idea hasta que está ya en negro sobre blanco.

Parto de una intuición, que dejo reposar, para ver si el tiempo no la deteriora. Luego empiezo a elaborar la historia mentalmente, tratando de ver si esa intuición resiste una forma narrativa, da pie a una estructura que se tenga en pie. Cuando tengo claro esto, me documento cuanto sea necesario (y si hay que viajar a Afganistán, se viaja, y se espera a que eso sea posible). Hecho esto, pueden haber pasado años, empiezo a escribir. Y en unos meses suele estar la novela.

 

¿Cuando empiezas a escribir está ya todo perfectamente planificado y encasillado o hay espacio para que los personajes fluyan por si mismos?

Sé bien lo que voy a contar, como si me hubiera pasado, y conozco a los personajes, como si fueran reales. Eso no quiere decir que en el proceso de escritura no ocurran cosas imprevistas. Pero no demasiado imprevistas. Procuro que todo sea coherente.

 

Hemos entrevistado a varios escritores en esta web y casi siempre les hacemos esta pregunta, ya que es algo que interesa a muchos de nuestros lectores: Si yo quisiera comenzar a escribir ¿qué me aconsejas? ¿Qué pasos debo dar para publicar?

Son dos preguntas muy diferentes. A la primera, que te cerciores de que es tu pasión, y una prueba es preguntarte si estás dispuesto a escribir aunque nadie te haga, jamás, ni puto caso. Si la respuesta a esta pregunta no es plenamente afirmativa, desaconsejo la escritura, puede ser fuente de mucha infelicidad. Si lo es: leer, observar, escuchar. Y después, abrir tu propio camino, que sólo tú sabes por dónde va. Hacerte, parafraseando a Píndaro, el escritor que eres, y que nadie más puede ser y nadie, sino tú, puede decirte quién es.

En cuanto a la segunda pregunta, ahora es muy difícil verse publicado en una gran editorial comercial con acceso a la gran distribución: han reducido mucho catálogo y sólo apuestan por lo que ven claramente rentable, que cada vez es menos, en un entorno marcado por la crisis económica, el bajo índice de lectura y la piratería rampante e impune a la que muchos de esos pocos lectores confían en España su abastecimiento, que no retribuye a la industria editorial y por tanto erosiona sus posibilidades de apostar por nuevos autores (los grandes paganos del “gratis total”, pese a lo que prometían algunos gurús a sueldo de las tecnológicas). Por el contrario, hay toda una serie de opciones alternativas, desde la autopublicación pura y dura (y vale para eso un blog) a los premios y las pequeñas editoriales. Si el camino ancho no es accesible, hay que entrar por una gatera, la que sea. Y creer en uno mismo y en que lo que tiene verdadero valor acaba emergiendo, porque eso es lo que todo el mundo busca.

 

¿Entonces hay que seguir pasando por las editoriales o me puedo montar el negocio por mi cuenta?

Las dos opciones son válidas, pero si quieres llegar a tener crédito como escritor, alguien tiene que apostar por ti, alguien que no seas tú mismo y que diga “por este autor y su obra estoy dispuesto a arriesgar mi dinero y dejarme partir la cara”. Eso es un editor, y eso es, modestamente, lo que yo intento ser cuando publico a gente desconocida en Playa de Ákaba, el sello editorial que mantengo con mi mujer, Noemí Trujillo.

 

Amazon y otras plataformas similares, aunque en menor medida, han cambiado radicalmente las reglas de juego. ¿Qué opinas de ello? ¿Ha finalizado la industria editorial tal y como la conocíamos hasta ahora?

Ha de adaptarse, evolucionar, arriesgar. Pero creo que el modelo, en esencia, sigue siendo válido: alguien con credibilidad que busca talento y lo ofrece al lector que lo espera y exige siempre valdrá más que un montón de gente voceando en la plaza su propia mercancía.

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La consecuencia directa por tanto de todo este embrollo que antes vivió la música y ahora está atacando de lleno a la literatura es sin duda todo lo relativo a la piratería, como bien has dicho tu mismo antes. De hecho pudimos ver cómo “Donde los escorpiones” se colgó en varias webs de descargas en apenas unas horas tras su lanzamiento. E incluso novelas que aparecen por un par de euros no se libran de los buitres ¿Qué hacemos con esto?

En España, nada. Es un país culturofóbico, sin gobierno y sin ley en este terreno (en otros, que interesan más, sí que la hay y sí que se cumple). Yo ya no espero nada, trato de mantener un pacto de afecto con un grupo lo bastante amplio de lectores decentes que creen justo y necesario retribuir mi trabajo. Mientras ellos estén ahí, me sostendré como escritor. Si desaparecen, tendré que volver a ser abogado, para ganarme la vida. Seguiré escribiendo, pero algo menos y quizá algo peor, porque tendré que hacerlo de noche y ya no soy un chaval. En todo caso, esto es mi vocación y no voy a dejar que gente sin escrúpulos me la arrebate, la cuestión es sólo cuánto podré ejercerla y cuántos podrán recibir el fruto de mi trabajo.

 

Entonces ¿cuál es la solución? ¿hay arreglo o está todo perdido?

Hay arreglo, cierto grado copia digital es inevitable, pero que el grueso de la gente se surta de ebooks piratas alojados en webs que encuentra por Google es sólo fruto de la voluntad de nuestro gobierno y del interés de Google. Si hubiera otro gobierno y  se tuvieran en cuenta otros intereses legítimos, y no sólo los de Google y los piratas, sería muy fácil impedirlo. La tecnología existe (la tiene la propia Google) y resuelve problemas mucho más complejos

 

En ese sentido ¿dónde ves el mundo editorial dentro de 10 o 15 años?

Ya veremos, es una partida de ajedrez, no podemos predecir tantas jugadas como pueden producirse en 15 años. Yo procuraré seguir escribiendo lo mejor que pueda y ofreciendo mi obra en digital tan asequible como pueda (ya vendo novelas a solo 2 euros y sin DRM). Más no puedo hacer, ni prever.

 

Como sabes, varias de tus obras han estado en las diversas recopilaciones de lecturas recomendadas que hacemos tanto en verano como a fin de año. Sin embargo esta vez queremos que seas tu quien nos recomiende a nosotros lectura para estos próximos meses.

Por no agobiar con muchos nombres, haré sólo dos recomendaciones, eso sí, de dos obras integrales que merecen la pena: la de la reciente Premio Nobel Svetlana Alexiévich (uno de los mejores Nobel de los últimos años, y una de las mejores escritoras vivas) y la del autor español de novela negra Julián Ibáñez (desconocido para muchos, pero con un brío bestial). Escojan el libro que escojan de ambos, no se arrepentirán.

 

Lorenzo, muchísimas gracias una vez más por habernos concedido una entrevista. Un placer y un verdadero honor haberte tenido con nosotros

El placer y el honor, míos.

 

 

[Enlaces de interés]

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1 Comentario

  1. RuthGM

    Enhorabuena por la magnífica entrevista.
    Completa y concisa, abarcando desde el germen, la idea, la historia hasta la estantería de la librería o el ebook.
    El proceso creativo, la publicación, el autor y la ficción desde la realidad del desierto, de la GC, de los que viven y trabajan lejos de todo lo que les es familiar…Un recorrido preciso y evocador para hacer hambre antes de incarle el diente al escorpión…

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CarlosJG & ThinkFuture 2019