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La privacidad en la Red (II)

Seguro que si leíste nuestro anterior artículo sobre la privacidad y las redes sociales pensaste por un momento que podíamos ser exagerados. Un simple paseo por Facebook, Twitter y Foursquare, probablemente las tres redes sociales con mayor número de adeptos y seguidores, y te darás cuenta que no íbamos tan encaminados.

El número de usuarios que añade amigos en Facebook sin apenas conocerlo, o conociéndolos pero no al nivel que requiere enseñarle las fotos de la familia sin pudor alguno; y la cantidad de usuarios que cuentan abiertamente dónde, cómo y con quién están, abiertamente y sin tapujos en Twitter y Foursquare es apabullante.

Hoy vamos a ver como es posible disfrutar plenamente de las redes sociales y establecer en ellas el nivel adecuado de privacidad que requiere cada tipo de amigo que añadimos. Y todo ello, además, de forma tremendamente sencilla.

Facebook

Lo primero -y primordial- que debemos tener claro en Facebook es que no todos nuestros amigos (contactos, prefiero llamarlos) son iguales. Cuando llevamos un cierto tiempo con la cuenta Facebook abierta y activa, es fácil que lleguemos a tener un número de amigos bastante elevado. No obstante, como decimos, estos son muy distintos: Normalmente tenemos familiares, amigos (propiamente dichos), compañeros de trabajo, antiguos compañeros de colegio o de la universidad, conocidos casuales, etc.

Es fundamental entender por tanto que tratándose de una pluralidad de amigos tan amplia, no todos deben ni pueden tener acceso de igual modo a nuestros contenidos. Volviendo al símil del artículo anterior, podemos tener relaciones con un tipo muy variado de personas en nuestro día a día, pero no a todos dejaríamos ver las fotos de nuestra familia o le contaríamos dónde vivimos. Para ayudarnos a diferenciar los tipos de contenidos de nuestra cuenta a los que daremos acceso, Facebook nos ofrece una poco conocida pero potentísima herramienta: Las listas.

Esa gran diversidad de contactos de la que hablábamos y que tenemos en nuestra cuenta, podríamos reducirla por sus características a tres grandes grupos:

1.- Familiares y amigos.  Aquí encontramos a nuestros familiares directos y a aquellas personas con las que tenemos una amistad real.

2.- Conocidos y compañeros. Podríamos incluir aquí a todos aquellos compañeros de trabajo, antiguos amigos de la infancia y resto de personas con las que nos une una relación cordial, pero casual.

3.- Contactos de compromiso. Que levante la mano aquel al que no le haya llegado una solicitud de amistad de una persona que no queremos que esté en nuestra lista pero que tampoco -por los motivos que sea- queremos rechazar. Algunos pensarán en su jefe o en un compañero de trabajo que no queremos como amigo pero tampoco enemistarnos, otros en aquel antiguo amigo que no quieren herir pero tampoco mantener excesivo contacto.

Es sencillo comprender que en una cuenta normal de Facebook hay contenidos que son claramente dirigidos a uno u otro grupo de estas tres grandes divisiones. Así, por ejemplo, las fotos de mi hijo las cuelgo para que las vean los usuarios del grupo 1 pero no interesan al 2 ni al 3. Igualmente una actualización de estado o una publicación de un artículo o enlace interesante puede ser accesible para el grupo 1 y 2 pero queremos mantener permanentemente silenciado al grupo 3 por el motivo que sea. ¿Es difícil que Facebook haga esto por sí solo? En absoluto.

Para ello nada tan sencillo como crear listas de amigos. En este caso vamos a crear tres listas, que se corresponderán con los tres tipos de usuario que hemos descrito:

1.- Lista blanca.

2.- Lista gris.

3.- Lista negra

Resulta claro entender las correspondencias de dichas listas ¿verdad? Pues vamos a ello. Es importante subrayar que todo este proceso es total y absolutamente transparente para nuestros contactos. Es decir, no hay manera de que estos sepan si los tenemos incluidos en la lista blanca, gris o negra. Como tampoco tienen acceso a los contenidos que les vetemos. ¡Ni siquiera pueden saber que se los estamos vetando!

Lo primero que debemos hacer es, en nuestra página principal de Facebook y en el menú de la parte de arriba a la derecha del todo hacer click sobre Cuenta y luego sobre Editar Amigos. Tras eso, click en Crear una Lista.

La llamaremos Lista Blanca.

De momento no añadimos ningún amigo, la dejaremos vacía. Y repetimos el proceso otras dos veces, hasta completar nuestras tres listas donde iremos añadiendo nuestros contactos.

Llegado ese paso, en el mismo menú de Editar Amigos donde nos encontramos, tras seleccionar Todos los Amigos en el desplegable, iremos añadiendo cada uno a la lista que le corresponda, usando el menú Editar Lista que nos aparecerá junto al nombre de cada contacto. Trataremos de ser selectivos en este paso, pues es el más importante. Se trata de plantearnos realmente a quién queremos permitir acceso a cada una de nuestras cosas. No tendría sentido realizar este paso si luego todos los amigos van a la Lista Blanca.

Una vez terminada la clasificación de todos nuestros amigos, llega el momento de aplicar los filtros correspondientes. Tan sencillo como volver al menú Cuenta, pero esta vez entrando en Configuración de la Privacidad. Aquí, elegiremos la opción que encontramos abajo: Personalizar la Configuración:

Aquí encontraremos el detalle de todas y cada una de las informaciones, estados, datos privados, etc que podemos tener en nuestra cuenta de Facebook. Debemos ir una a una (en aquellas que queramos configurar) y estableciendo el nivel de privacidad en Personalizar para que se abra un cuadro de diálogo donde estableceremos que oculte esa información a las listas gris y negra o tan solo a la negra, dependiendo de lo que queramos ocultar (el teléfono, por ejemplo).

Una vez finalizada la operación (algo tediosa tal vez, pero fundamental) solo queda un paso, y es acudir a nuestras fotos y en cada álbum, bajo la descripción del mismo, encontramos una opción para hacer exactamente lo mismo, ocularlo de aquellos usuarios a los que no les interese.

Y ya está listo. Debemos ser cuidadosos y lo realmente importante es añadir a cada usuario a su lista correspondiente. Y recordar, cada vez que añadamos a un amigo nuevo, incluirlo en la lista que le corresponda.

Twitter, Foursquare y otras redes

Mención aparte merecen las redes sociales en las que hacemos “Check-in” en el lugar donde nos encontramos, con el fin de ganar puntos (¿?) y que publican este estado en Twitter. Esta red por si sola daría para un artículo completo, aunque en esta ocasión nos detendremos tan solo en su aspecto de privacidad y seguridad para el usuario.

Como no existe una configuración especial o una opción donde establecer la privacidad, debemos acudir nuevamente al menos común de los sentidos: el sentido común.

Es importante ser conscientes que podemos estar ante un divertido juego al hacer Check-in con nuestro teléfono en un bar o un restaurante o en la Universidad. Y es divertido convertirse en el “Mayor” de ese lugar. Pero es aún más importante darnos cuenta de que esa información es transmitida por Twitter a los cuatro vientos sin la más mínima privacidad. No es necesario que alguien nos siga en Twitter para verlo. Ni siquiera tiene que tener una cuenta. Desde la propia web de Twitter puede acceder a toda esa información. Pensemos por un momento que le estamos diciendo a cualquiera dónde estamos. A cualquiera. Sin ánimo de ser paranoico, debemos tener cuidado con esta información.

Para ello tan solo deberíamos aceptar como amigo en Foursquare a personas que realmente conozcamos y por supuesto, desactivar la opción de que el programa envíe nuestros Chenk-ins de forma predeterminada a Twitter.

Conclusión

No nos hemos cansado de repetir a lo largo de los dos artículos dedicados a la privacidad en las Redes Sociales que debemos ser cuidadosos. Estamos asistiendo a un auténtico boom de este tipo de servicios de entretenimiento digital. Foursquare, Twitter, Miso, Tuenti y sobre todo Facebook son cada día más comunes en nuestras vidas. Y de igual manera que en la vida real no cedemos nuestros datos y nuestra información privada a cualquiera, tenemos que ser consciente de que es una auténtica temeridad airear toda esa información sin el más mínimo control.

Prudencia y sentido común harán que sin el más mínimo riesgo disfrutemos con seguridad de las maravillas de las Redes Sociales.