Desde hace años nuestra dependencia de los datos almacenados digitalmente ha ido creciendo de modo exponencial hasta llegar a un momento, el actual, en el que nuestra dependencia de esos archivos almacenados en uno u otro medio puede decirse sin miedo a equivocarse que es casi absoluta. Desde importantísimos documentos personales, financieros o profesionales hasta irrepetibles recuerdos en fotografía o vídeo. Prácticamente toda nuestra vida se encuentra almacenada de un modo u otro en el disco duro de nuestro ordenador, discos externos para copias de seguridad, unidades USB, tarjetas de memoria, cámaras digitales, móviles y otros medios de almacenamiento. La pérdida de estos, especialmente de aquellos que creíamos seguros o de los que (gran error) no tenemos más de una copia de seguridad, puede ser todo un drama personal o profesional. Y aunque las causas pueden ser muchas: eliminación involuntaria, formateo de la unidad, error de software, ataque de virus, pérdida de partición o más; si la pérdida de datos no es por un problema físico del soporte (de lo que hablaremos otro día) la solución puede estar al alcance de unos pocos clics. Veamos cómo.