tomtom

Durante estos últimos años el dominio de los conocidos TomtTom (y otras marcas, aunque en menor medida) como navegador en nuestros vehículos ha sido sencillamente apabullante. Salvo en aquellos modelos en que el navegador GPS viniera de serie (e incluso en muchos de ellos por diversos motivos), la práctica totalidad de usuarios de este tipo de ayudas a la conducción era poseedor de uno de la popular marca de los Países Bajos. El porcentaje de uso respecto a sus rivales era realmente significativo y tan sólo algunas marcas como Garmin se atrevían a competir en un segmento de mercado realmente copado.
Hoy en día sin embargo las cosas empiezan a cambiar. Sutilmente el uso de los terminales móviles -como en tantos otros aspectos de nuestra vida cotidiana- ha ido poco a poco introduciéndose también en nuestros coches. Aplicaciones como la propia de TomTom, los mapas de Apple con su reciente modo navegador por voz, Google Maps y otras como Sygic han hecho que cada vez más usuarios se cuestionen el desembolso de dinero que supone tener un aparato adicional que hace algo que su teléfono ya puede hacer de igual manera. Y tal vez incluso mejor.