Todos lo recordaremos. Uno de los temores que más se extendieron con el comienzo de la expansión de Internet fueron los pagos en la Red. Aunque, extrañamente, nadie se asustaba al entregar su tarjeta de crédito a un camarero que en aquel entonces se la llevaba para cobrar y la perdíamos de vista. Y eso sí que era peligroso pues podía copiar todos los datos en apenas unos segundos. Poco a poco ese miedo a comprar en internet se ha ido venciendo y aunque siempre va a haber quien pretenda robarnos, tanto en persona como a través de internet; y es que las estafas se reinventan para ser cada vez menos perceptibles. Por suerte, sin embargo, a la par aumenta la información disponible para los usuarios y también los sistemas de seguridad de un gran número de sitios web que trabajan con pagos en línea.